La entidad bancaria habría decidido demorar por seis meses el cierre de su sucursal local, previsto originalmente para el 27 de febrero. Aunque el anuncio fue celebrado desde el Concejo Deliberante, no se informaron gestiones concretas ni compromisos del banco, y la comunidad sigue sin certezas sobre la continuidad definitiva del servicio.
Según trascendió, el Banco Macro habría postergado por seis meses el cierre de su sucursal en Choele Choel, una decisión que originalmente estaba fijada para el 27 de febrero de este año, tal como había anticipado en primicia “Perspectiva VM”. La novedad fue comunicada este martes por el concejal Nahuel Perfumo a través de sus redes sociales, donde aseguró que la sucursal continuará abierta de manera provisoria gracias al “trabajo conjunto” y al “acompañamiento de la comunidad”.
En su publicación, Perfumo sostuvo que la prórroga “significa más tiempo para seguir defendiendo los puestos de trabajo, el acceso a los servicios bancarios presenciales y el derecho de nuestros vecinos a contar con una atención cercana y de calidad”, y afirmó que desde el Concejo Deliberante, junto al intendente y el Poder Ejecutivo, continuarán dialogando y gestionando para lograr que la sucursal permanezca definitivamente en la ciudad.
Sin embargo, el mensaje deja más interrogantes que certezas. No se detallan cuáles fueron las gestiones realizadas, con quiénes se dialogó, qué respuestas concretas dio el banco ni bajo qué condiciones se otorgó esta prórroga. Tampoco se menciona si existe algún compromiso formal por parte de la entidad financiera o si simplemente se trata de una postergación administrativa que mantiene intacta la amenaza de cierre.
La información contrasta con el escenario previo. Cuando “Perspectiva VM” publicó la primicia sobre el cierre, no hubo expresiones públicas en la región ni reacciones inmediatas del arco político. El silencio fue casi absoluto. Recién un par de días más tarde, la única institución que tomó la iniciativa fue la Cámara de Industria, Comercio y Producción de Valle Medio, que convocó a una reunión para consensuar posibles acciones que evitaran la clausura de la sucursal. A ese encuentro no asistió ningún concejal de ninguna de las fuerzas políticas con representación en el Concejo Deliberante, un dato que resulta tan elocuente como preocupante.
Desde este medio también se había señalado lo llamativo y grave de la ausencia del poder político y de los actores partidarios del Valle Medio frente a un hecho que impacta de lleno en la vida económica y social de la comunidad: la pérdida de una sucursal bancaria no solo implica la posible eliminación de puestos de trabajo, sino también un retroceso en el acceso a servicios financieros básicos, especialmente para adultos mayores, pequeños comerciantes y vecinos que dependen de la atención presencial.
La prórroga de seis meses, en este contexto, no puede presentarse como una victoria definitiva. Es apenas un tiempo extra, un compás de espera que, si no se traduce en una estrategia clara, transparente y sostenida, solo servirá para postergar una decisión que sigue latente. Celebrar sin explicar equivale a maquillar la incertidumbre.
La comunidad tiene derecho a saber qué se negoció, qué exigió el banco, qué propuso el municipio y cuáles son las condiciones reales para garantizar la continuidad de la sucursal. Sin información concreta, la prórroga se vuelve frágil y la promesa de “trabajo conjunto” queda reducida a una consigna vacía.
Defender la presencia del Banco Macro en Choele Choel no es solo una cuestión administrativa: es una discusión política de fondo sobre el derecho de las comunidades del interior a no ser relegadas, a no perder servicios esenciales y a no quedar a merced de decisiones empresariales tomadas desde escritorios lejanos. Seis meses pueden ser una oportunidad, pero también pueden convertirse en una simple cuenta regresiva si no hay compromiso real, gestión efectiva y transparencia.










