En una conferencia de prensa, gremios del Plenario del Sindicalismo Combativo confirmaron medidas de fuerza y anunciaron una columna independiente en la jornada contra la reforma que impulsa Milei. Exigen a la CGT un “plan de lucha hasta la huelga general” y denuncian un “ataque histórico” a los derechos laborales.
Los sindicatos nucleados en el Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC) ratificaron su participación en la jornada de lucha contra el proyecto de reforma laboral que el Gobierno busca aprobar en el Senado y confirmaron paros en distintos gremios, al tiempo que reclamaron a la CGT “un plan de lucha nacional hasta la huelga general”.
En conferencia de prensa, dirigentes del SUTNA, Ademys, AGD-UBA, la Unión Ferroviaria Haedo, ATE Garrahan y el SiTraRepa, entre otros, anunciaron que marcharán con una columna “independiente” de la conducción cegetista, a la que acusaron de estar “pactando” con el oficialismo mientras se negocian aspectos de una norma que —según denunciaron— contiene casi 200 artículos que “arrasan con derechos históricos”.
Las resoluciones fueron votadas en un plenario autoconvocado el 2 de febrero en Parque Lezama, donde, de acuerdo a los organizadores, participaron mil delegados y representantes sindicales. Allí se aprobó una declaración contra la reforma laboral que el Gobierno de Javier Milei pretende convertir en ley en la Cámara alta.
La columna independiente, adelantaron, se movilizará para “enfrentar la reforma laboral, exigiendo a la CGT y a las CTAs un plan de lucha nacional y un paro activo hasta frenar esta reforma y todo el paquete reaccionario que el gobierno pretende imponer”. Para el PSC, no alcanza con una movilización aislada: “Con la movilización sola no alcanza, necesitamos un plan de lucha”, subrayó la representante de Ademys.
El núcleo de las críticas apunta tanto al Gobierno nacional como a la conducción de la CGT y a los gobernadores del PJ, a quienes responsabilizan por facilitar el avance legislativo. “La CGT está pactando con el gobierno para que avance esta reforma laboral esclavista”, sostuvieron. Según detallaron, mientras se habla de “negociar algunos puntos”, el proyecto implicaría modificaciones profundas sobre convenios colectivos, derecho de huelga, organización sindical, jornada laboral e indemnizaciones, e incluso la derogación del estatuto del periodista.
Emanuel Di Blasio, miembro de la Comisión Directiva del SUTNA, anunció un paro de 24 horas desde las 6 de la mañana en todo el gremio del neumático para “garantizar la participación activa y consciente de todos los trabajadores”. “La reforma laboral viene a barrer conquistas logradas con tantos años de lucha. Exigimos a la CGT que pare y escuche el reclamo. No venimos a cuidar la quintita de nadie sino a defender a los trabajadores”, afirmó.
Desde ATE Garrahan, su secretario general Alejandro Lipcovich denunció que el jefe de Gabinete volvió a cuestionar a los trabajadores del hospital por realizar una asamblea. “Es un resumen de lo que el gobierno y las patronales quieren con esta reforma: que no tengamos derechos ni nos organicemos. Por eso los irritan las asambleas”, señaló. Y marcó un “contraste muy grande con la burocracia sindical”, al recordar que el dirigente Gerardo Martínez sostuvo que la reforma “se iba a aprobar”. “Nos están por arrebatar décadas de conquistas y creen que no hay nada que hacer. Hay que echar a esta gente y recuperar los sindicatos”, lanzó.
En el plano político, la dirigente de Derechos Humanos Susana Rearte apuntó al rol del PJ en el Senado: “La reforma no pasaría si el PJ no sostuviera al gobierno de Milei”. En la misma línea, el dirigente del Polo Obrero, Eduardo Belliboni, confirmó que el Frente de Lucha Piquetero participará de la jornada con movilizaciones en Congreso y en todo el país. Comparó el proceso con la polémica “ley Banelco” de los años 90 y denunció supuestas negociaciones con gobernadores: “Es una ley corrupta y carente de legitimidad”.
El cierre estuvo a cargo de Mónica Schlotthauer, de la Unión Ferroviaria Haedo, quien cuestionó que “un grupo de senadores que ganan 11 millones de pesos se preparan para quitarnos derechos”. “Es mentira que la reforma traerá trabajo; es una herramienta para que las empresas descarguen la crisis sobre los trabajadores”, afirmó.
El PSC insiste en que no hay margen para concesiones. “No hay nada que negociar. Decimos que no a la ley de reforma laboral”, concluyó Schlotthauer. Mientras el oficialismo acelera los tiempos en el Senado, el sindicalismo combativo busca instalar en la calle un escenario de confrontación directa y forzar a la CGT a abandonar la cautela. El desenlace, advierten, no sólo definirá el contenido de una ley, sino el equilibrio de fuerzas entre el Gobierno y el movimiento obrero organizado.










