Con transferencias por apenas $47 mil millones en marzo, las provincias denuncian un ahogo financiero que no compensa ni una fracción de las pérdidas por la caída de la recaudación y el recorte de partidas nacionales.
La tensión entre la Casa Rosada y las provincias sumó un nuevo capítulo tras la distribución de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que el gobierno de Javier Milei giró en marzo. Lejos de aliviar la crisis fiscal que atraviesan los distritos, los fondos fueron calificados como “irrisorios” por varios mandatarios, incluso entre los aliados.
Según datos relevados por el portal La Política Online (LPO), el ministro de Economía, Luis Caputo, envió en total $47 mil millones, una cifra que en las provincias consideran marginal frente al deterioro de sus cuentas. “No cubre ni el 6% de lo que perdimos”, señalaron desde el entorno de un gobernador consultado.
El reparto, además, dejó al descubierto fuertes desigualdades. Corrientes recibió $8 mil millones, Mendoza $7 mil millones y Entre Ríos $6 mil millones, ubicándose entre las más favorecidas. En el otro extremo, distritos como Jujuy y Neuquén apenas percibieron $2 mil millones, mientras que las provincias gobernadas por opositores directamente no recibieron transferencias.
El caso más crítico es el de la provincia de Buenos Aires. La administración de Axel Kicillof acumuló en los primeros dos meses del año una pérdida de recursos de alrededor de $164 mil millones y enfrenta un escenario financiero cada vez más delicado. Aunque la caída porcentual fue del 5,9%, en términos nominales el impacto es el más significativo del país: unos $161 mil millones, casi cuatro veces el total distribuido en ATN durante marzo.
Desde las provincias advierten que la situación no solo no mejora, sino que se agrava mes a mes. Tras una caída en enero, la recaudación volvió a desplomarse en febrero un 9,5%, lo que implicó una pérdida de $500 mil millones en apenas 30 días. Para marzo, las proyecciones anticipan un descenso similar, consolidando un cuadro recesivo que golpea de lleno a las arcas provinciales.
“No es plata, las provincias este trimestre están entre 35 y 70 mil millones abajo en promedio, entre chicas, medianas y grandes”, resumió el responsable de comunicación de uno de los gobernadores menos afectados por el recorte.
A este escenario se suma la denuncia por el recorte de partidas nacionales en áreas sensibles como educación y seguridad, además de la retención del impuesto a los combustibles. Según reclaman las provincias, esos fondos deberían ser coparticipados por ley o destinados a la obra pública vial, algo que —afirman— el Gobierno nacional no está cumpliendo, pese a las demandas judiciales en curso.
En este contexto, el envío de ATN aparece más como un gesto político limitado que como una respuesta real a la crisis. Mientras los números en rojo se multiplican, la relación entre Nación y provincias se encamina a una disputa cada vez más abierta por los recursos.










