La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) se mantiene en estado de asamblea y movilización en Choele Choel desde este miércoles, en una medida que expone la creciente tensión entre los empleados municipales y el gobierno local. La decisión había sido anticipada el viernes pasado ante la Delegación de Trabajo, luego de que el gremio enviara semanas atrás una nota formal al Poder Ejecutivo solicitando la apertura de paritarias sin obtener respuesta alguna.
Recién este miércoles, y de manera llamativa, el municipio decidió convocar a paritarias, en un movimiento que muchos interpretan como un intento tardío por desactivar la medida de fuerza. Sin embargo, la reacción oficial no logró frenar el malestar acumulado. Hubo una oferta del Ejecutivo, pero las partes pasaron a cuarto intermedio hasta el próximo miércoles. Mientras tanto, el estado de asamblea continúa.
El conflicto no surgió de la nada. La tensión con el poder político se disparó tras el reclamo por la regularización de sumas mal liquidadas a empleados municipales. El gobierno reconoció la deuda y propuso pagarla en cuotas, aunque evitó admitir que se trató de una mala liquidación. Una discusión semántica que, en los hechos, buscó esquivar la idea de que se retuvo dinero que pertenecía a los trabajadores. A esto se sumó la conformación de la Junta de Disciplina y un par de casos puntuales que los gremios están dispuestos a defender, profundizando el clima de confrontación.
El trasfondo social del conflicto agrava el escenario: tal como este medio publicó días atrás, la totalidad de los empleados municipales se encuentra por debajo de la línea de pobreza y varios incluso bajo la línea de indigencia. La discusión salarial, entonces, no es una consigna abstracta ni un cálculo político: es una cuestión de supervivencia.
En ese contexto, las declaraciones del intendente Diego Ramello durante la apertura de sesiones encendieron aún más los ánimos. Allí destacó lo que definió como una “buena administración” y celebró un superávit que dejó en caja 90 millones de pesos el año pasado. Para los trabajadores, el mensaje fue un golpe directo: cuando reclaman recomposición salarial, la respuesta oficial es que “no hay plata”. Pero al mismo tiempo se exhibe superávit y se promociona a Choele Choel como “ciudad de eventos”.
La contradicción es evidente y duele. Si hay recursos para espectáculos y para mostrar equilibrio fiscal, ¿por qué no los hay para quienes sostienen a diario los servicios municipales? Son los empleados quienes garantizan la recolección, el mantenimiento, la administración y cada prestación que el Estado local debe brindar. Sin embargo, hoy lo hacen con salarios que no alcanzan para cubrir la canasta básica.
La paritaria entró en pausa, pero el conflicto está lejos de cerrarse. Con asambleas en marcha y una bronca que crece, el Ejecutivo deberá decidir si el superávit es un trofeo para exhibir o una herramienta para dignificar el salario de quienes mantienen en pie al municipio.









