El informe del INDEC revela que el déficit de la cuenta servicios alcanzó los USD 11.234 millones, impulsado por el gasto en viajes al exterior en un contexto de dólar barato. La apertura importadora duplicó el ritmo de crecimiento de las erogaciones frente a las exportaciones, mientras el gobierno apeló a nuevo endeudamiento por USD 7.236 millones para equilibrar las cuentas.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió el último informe de Balanza de Pagos, que dibuja un panorama complejo para la economía argentina: en 2025, la cuenta corriente registró un déficit estimado de USD 7.500 millones, compensado parcialmente mediante un endeudamiento externo neto de USD 7.236 millones. El dato confirma la presión sobre las reservas internacionales en un año marcado por la política de tipo de cambio atrasado y la liberalización de importaciones.
El agujero de los servicios: viajes y transporte en el centro de la tormenta
Según publicó el periodista Sebastián Premici en el portal “El Destape”, la cuenta servicios cerró con un saldo negativo de USD 11.234 millones, un deterioro de USD 5.484 millones respecto de 2024. El principal responsable fue el rubro viajes: los argentinos gastaron USD 7.221 millones más en turismo al exterior que lo recibido por visitantes extranjeros, un incremento de USD 4.376 millones interanual.
“La política oficial de tener un dólar barato le generó a la administración Milei un agujero en las cuentas públicas de USD 7.200 millones”, señalaron analistas consultados. Ante la fuga de divisas, en septiembre el equipo económico —encabezado por Luis Caputo y Santiago Bausilli— eliminó las retenciones a las exportaciones agropecuarias para incentivar el adelanto de USD 7.000 millones. “Era esa medida o un cepo”, había reconocido Agustín Tejeda Rodríguez, subsecretario de Mercados Agroalimentarios, en el marco de una investigación de la Procuración de Investigaciones Administrativas.
El transporte también aportó al rojo: un déficit de USD 3.519 millones, explicado por el encarecimiento del flete vinculado al comercio exterior. Con la escalada de tensiones en Irán y la región, se proyecta que 2026 sea aún más oneroso para la logística de importaciones y exportaciones.
Importaciones que corren más que las exportaciones
En la cuenta bienes, el saldo fue superavitario en USD 15.359 millones, con exportaciones por USD 87.152 millones e importaciones por USD 71.793 millones. Sin embargo, el ritmo de crecimiento preocupa: las importaciones aumentaron USD 14.437 millones respecto de 2024 (de USD 53.356 a USD 71.793 millones), mientras que las exportaciones solo crecieron USD 7.000 millones.
El INDEC detalló que “el saldo de bienes disminuyó USD 7.029 millones respecto del año anterior, debido a un efecto cantidad negativo de USD 9.215 millones y un efecto precio positivo de USD 2.186 millones”. La apertura indiscriminada de importaciones dejó huella en los socios comerciales: en el cuarto trimestre, el mayor déficit bilateral se registró con China (USD 1.231 millones), seguida por Tailandia (USD 501 millones) y Alemania (USD 381 millones).
Deuda externa: el parche que engorda la bola
Para financiar el desequilibrio externo, el país recurrió a nuevos préstamos. El endeudamiento neto de 2025 se estimó en USD 7.236 millones, en contraste con el préstamo neto de USD 5.970 millones del año anterior.
El stock de deuda externa bruta total con títulos de deuda alcanzó los USD 320.305 millones al 31 de diciembre de 2025, un incremento de USD 1.709 millones frente al trimestre previo. “Este aumento se originó principalmente por el alza del endeudamiento del gobierno general en USD 3.647 millones”, precisó el INDEC. En términos anuales, el stock de deuda con títulos subió USD 5.677 millones, con incrementos en el gobierno general (USD 7.922 millones), el Banco Central (USD 2.602 millones) y las sociedades captadoras de depósitos (USD 312 millones).
¿Y las exportaciones, dónde están?
La pregunta resuena en los pasillos del sector productivo. A pesar de un año récord en valores nominales, el crecimiento de las ventas al exterior no logró acompañar el ritmo de las compras externas. La combinación de un dólar competitivo para el turista argentino, la reapertura importadora y el encarecimiento del transporte configura un escenario de vulnerabilidad externa que el gobierno deberá abordar en 2026.
Mientras el debate sobre el modelo cambiario y comercial se intensifica, los números del INDEC dejan una lección clara: sin una estrategia integral que equilibre competitividad, reservas y sostenibilidad fiscal, los desequilibrios de la balanza de pagos seguirán presionando sobre la estabilidad macroeconómica.









