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Desmalezan en las chacras y lo anuncian como hazaña, mientras los baldíos urbanos siguen esperando

El municipio desplegó un operativo de limpieza en caminos rurales para mejorar la visibilidad y prevenir accidentes, pero en los barrios denuncian abandono selectivo y una ordenanza que se aplica a medias.

El municipio de Choele Choel se abocó esta semana a desmalezar los caminos rurales de su jurisdicción con el argumento —válido y urgente— de mejorar la visibilidad en curvas y cruces secundarios, donde las familias que viven en la zona de chacras se exponen a riesgos de choque. La intervención apunta a una demanda histórica: la limpieza periódica de banquinas y accesos que, durante años, fue reclamada sin éxito sostenido.

Sin embargo, lo que debería formar parte de una política rutinaria de mantenimiento terminó presentado como un acontecimiento excepcional, acompañado por una profusa difusión oficial en redes sociales. “Choele es grande, su sector rural productivo es muy amplio. Paso a paso vamos llegando a todos los rincones. Ayer nos instalamos en Paso Piedra y trabajamos toda la tarde con el Operativo Limpieza. Despejamos caminos, retiramos malezas, limpiamos microbasureros y muchas tareas más”, publicó la prensa municipal.

Operativo en zona rural: una deuda histórica

La tarea en el sector de chacras no es menor. Las malezas crecidas en curvas cerradas y cruces de caminos secundarios reducen la visibilidad y multiplican el riesgo de siniestros. En ese sentido, el trabajo resulta necesario y oportuno.

El problema no es lo que se hizo, sino lo que no se hace de manera sostenida. Este tipo de operativos aparece, se ejecuta con intensidad durante algunos días y luego se diluye por lapsos tan extensos que rozan el olvido. La intermitencia convierte a la política pública en campaña episódica y no en planificación permanente.

La otra cara: baldíos urbanos y aplicación selectiva de la ordenanza

Mientras el tractor recorre las chacras, en la zona urbana proliferan terrenos baldíos con yuyos que superan el metro de altura. Existe una ordenanza municipal que habilita al Estado local a limpiar predios privados tras notificar a sus propietarios y aplicar multas en caso de incumplimiento. Parte de esa norma se ejecuta: hay terrenos intervenidos por el municipio. Lo que no está claro es si las sanciones económicas se cobran efectivamente ni por qué la aplicación parece desigual.

La queja pública de una vecina, María Soledad Bruno, expuso el contraste en el mismo posteo donde el gobierno celebraba el operativo rural. “Vivo en calle Tomás Boland al 200, tengo 2 terrenos baldíos, uno a la derecha y otro a la izquierda de mi domicilio, hice reclamo correspondiente para que por favor lo limpien. Lauchas, arañas, alacranes y todo bicho que se te ocurra. Yuyos que superan el metro de alto… sigo esperando la respuesta… Destaco la calle San Martín… maravilloso… pero no se olvide Señor intendente que el pueblo no es sólo esa calle. De hecho mi domicilio queda a sólo 4 cuadras del suyo… pero parece no lo ve”, escribió.

Barrio Maldonado: limpieza para algunos, abandono para otros

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Foto: Gentileza
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Desde el barrio Maldonado detallan casos concretos. Sobre calle Mapuche casi Currú Leuvú, mencionan dos terrenos que jamás fueron desmalezados. Lo mismo ocurre con un amplio predio sobre Currú Leuvú entre Mapuche y Matoso (ex C 206). Pero basta cruzar Currú Leuvú en dirección al río para encontrar otro gran terreno privado sin construcción que recibe limpieza periódica.

La escena se repite: cruzando 24 de Mayo, aparecen dos baldíos atravesados por la continuidad de Avellaneda donde la desmalezadora no pasa. A pocos metros, otros predios sí muestran intervención constante. La diferencia, dicen los vecinos, no es geográfica sino política o administrativa. Y esa percepción erosiona la confianza pública.

El problema excede la estética. En la maleza se alojan alimañas: alacranes, pequeñas víboras, arañas y roedores. En varios hogares ya optaron por contratar fumigaciones privadas ante la proliferación de plagas. La omisión municipal se traduce en gasto extra para las familias y en riesgo sanitario.

Para el observador desprevenido podría tratarse de un simple retraso operativo. Pero cuando los reclamos se acumulan durante meses y la limpieza aparece selectivamente en determinados predios mientras otros permanecen intocados, la sospecha deja de ser circunstancial.

La limpieza de caminos rurales es necesaria. La prevención de accidentes en las chacras es una obligación indelegable. Pero la verdadera política pública no se mide por la cantidad de fotos en redes sociales, sino por la coherencia, la continuidad y la igualdad en la aplicación de las normas. Porque Choele es grande, sí. Y precisamente por eso, el mantenimiento no puede depender del lente de una cámara ni de la proximidad con el poder.

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