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Milei mira a Washington y juega a 2027: el único “cisne negro” que inquieta a la Rosada es una derrota de Trump

Con un Congreso alineado, sin elecciones en el calendario inmediato y con la interna oficialista bajo control, el Gobierno transita 2026 con una tranquilidad inusual para la política argentina. En Balcarce 50 hablan de un año “administrable”, casi sin sobresaltos. Pero en medio de ese clima de autosatisfacción, admiten que hay un único factor externo capaz de alterar el tablero: una eventual derrota de Donald Trump en las elecciones de medio término en Estados Unidos.

En noviembre se renovarán las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 34 de las 100 del Senado y 36 gobernaciones. Las últimas encuestas muestran a los republicanos en retroceso y la imagen del magnate neoyorquino en baja en distritos clave. En la Casa Rosada toman nota. Aunque públicamente relativizan el impacto, en privado reconocen que un revés del trumpismo sería el único “cisne negro” con capacidad real de generar turbulencias.

La reacción preventiva ya comenzó. “El vínculo con Estados Unidos excede el vínculo personal e ideológico de Javier con Trump. Argentina debe tener un rol protagónico en este nuevo mundo que los americanos están construyendo sin importar el color partidario”, deslizó ante El Destape una de las figuras más influyentes del oficialismo. Traducido: el Gobierno intenta despegar la política exterior argentina del alineamiento explícito con el trumpismo y abrir el paraguas ante un eventual triunfo demócrata.

Alrededor del Presidente insisten en que la relación bilateral no variará, gobiernen republicanos o demócratas. “Ellos nos necesitan”, repiten en clave geopolítica, convencidos de que la Argentina libertaria ocupa un lugar estratégico en el rediseño de alianzas hemisféricas. Sin embargo, la preocupación existe: la apuesta ideológica de Milei por Trump no fue simbólica sino explícita, y una derrota del “Naranja” implicaría recalibrar discursos y vínculos.

Mientras tanto, en el plano doméstico, el Presidente ya juega el partido de 2027. En la Casa Rosada no se limitan a proyectar la reelección presidencial: el objetivo es “pintar de violeta” el mapa argentino. La Libertad Avanza pretende llegar a diciembre de 2027 con 16 gobernaciones propias. Una ambición que, de concretarse, alteraría de raíz el equilibrio federal.

La discusión estratégica ya está en marcha. ¿Ir a confrontar abiertamente con los gobernadores en 2025 para arrebatarles poder territorial? ¿O avanzar en un esquema de cooptación progresiva, sumando mandatarios al proyecto libertario? Un estratega presidencial ensayó la respuesta: “Sería razonable sumar a todos los que se quieran sumar al proyecto del presidente. Que naturalmente se terminen sumando. Hemos demostrado que receptamos gente de todos los rincones”.

En esa lógica se inscriben los nombres que orbitan cada vez con mayor frecuencia alrededor de Milei: Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Gustavo Sáenz aparecen como ejemplos de peronistas dialoguistas que podrían confluir formalmente con el oficialismo en 2027. La política de seducción tendrá una vidriera concreta entre el 9 y el 12 de marzo, en el Argentina Week de Nueva York, donde el Presidente planea mostrarse junto a una decena de gobernadores.

La comitiva será de alto perfil: Manuel Adorni, Pablo Quirno, Mario Lugones, Federico Sturzenegger y Santiago Bausili formarán parte del desembarco. Entre los mandatarios provinciales que podrían acompañarlo figuran Alfredo Cornejo, Ignacio Torres, Marcelo Orrego, Claudio Vidal, Rolando Figueroa, Raúl Jalil, Carlos Sadir y Gustavo Sáenz, con la posibilidad de sumar más nombres. Más que un evento institucional, será una puesta en escena de construcción territorial y alineamiento político bajo la marca Milei.

En paralelo, esta semana circuló en despachos oficiales y tribunales federales un rumor de alto voltaje: un eventual anuncio presidencial —el 1° o el 24 de marzo— para indultar a genocidas condenados. La versión fue desmentida de manera tajante tanto por fuentes judiciales como por operadores libertarios. “No hay nada, es falso”, coincidieron en Comodoro Py y en el entorno gubernamental. “No va a haber anuncio de nada sobre ese tema. Y si hubiera alguna decisión, es del Poder Judicial”, aclaró un funcionario de peso.

Así, el Gobierno transita un 2026 que considera de consolidación, con la mirada puesta en la expansión territorial y la reconfiguración del mapa político. La única variable que no controla está a miles de kilómetros, en las urnas estadounidenses. Si el trumpismo resiste, la narrativa libertaria encontrará oxígeno internacional. Si cae, Milei deberá demostrar que su proyecto no depende de un liderazgo extranjero sino de su propia capacidad de construir poder en casa.

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