ASSPUR-Fesprosa Río Negro afirmó que la medida no es austeridad ni orden administrativo, sino una maniobra política para desviar el reclamo de fondo: salarios dignos, en blanco y con derechos. Denuncian un sistema “perverso” que precariza y disciplina a los trabajadores de la salud.
El gremio que representa a los trabajadores de la salud de Río Negro lanzó una de las críticas más duras de los últimos tiempos contra el gobierno provincial, al asegurar que el recorte de horas extras no responde a una política de control del gasto, sino a una estrategia de engaño a la ciudadanía y de disciplinamiento hacia los empleados del sector. Según el sindicato, la medida busca desviar la discusión central: la pérdida brutal del poder adquisitivo y la existencia de sueldos básicos que calificaron, sin rodeos, como “de indigencia”.
A través de una publicación en su cuenta oficial de Facebook, ASSPUR-Fesprosa Río Negro “puso blanco sobre negro” y fue categórica: “El recorte de horas extras no es una medida de orden, es una maniobra política deliberada”. En ese mensaje, el gremio sostiene que el Gobierno sabe perfectamente que los salarios básicos no alcanzan para vivir y que, durante años, las horas extras funcionaron como un “salario encubierto”, una forma de parche para sostener servicios con personal insuficiente y, al mismo tiempo, evitar el reclamo real por recomposición salarial.
La organización sindical denunció que se construyó un sistema “perverso” basado en cuatro pilares: sueldos básicos miserables, dependencia forzada de las horas extras, trabajadores condicionados y una relación laboral que “roza la explotación”. En ese esquema, las horas extraordinarias no representaban el reconocimiento de un trabajo excepcional, sino la única posibilidad de sumar algunos pesos más para intentar llegar a fin de mes, algo que, según remarcan, rara vez se lograba.
Desde ASSPUR advirtieron que el recorte abrupto de las horas extras tiene un objetivo político claro: cambiar el eje del conflicto. “Quieren empujarnos a pelear por recuperar horas, es decir, por aquello mismo que nos precariza”, señalaron. Y agregaron que el Gobierno pretende que los trabajadores defiendan un sistema viciado en lugar de cuestionar la raíz del problema: un salario estructural de miseria.
El comunicado no ahorró definiciones contundentes. “Es otra cortina de humo. Nos golpean el bolsillo hoy para que, en la urgencia, dejemos de exigir lo que realmente corresponde”, afirmaron, acusando al Ejecutivo de querer que la discusión se reduzca a “migajas y parches” y no a soluciones de fondo.
Finalmente, el gremio fijó una posición política y sindical innegociable:
“No vamos a mendigar la restitución de un sistema de explotación.
No vamos a defender un salario en negro disfrazado de horas extras.
La discusión es salarial, no de horas.
Por salarios dignos, en blanco y sin extorsión”.
Con estas definiciones, ASSPUR no solo cuestiona una medida puntual, sino que desnuda un modelo de gestión que, según sostienen, se apoya en la precarización estructural de los trabajadores de la salud. Un modelo que ahora queda expuesto: cuando se corta el parche, aparece la herida real.










