El ingeniero agrónomo Raúl Ottogalli, productor de Choele Choel (Río Negro), logra resultados sin precedentes integrando este cultivo invernal en un sistema de pastoreo directo que combina innovación técnica y respeto por la chacra familiar que recuperó tras décadas de trayectoria en el agro.
Según publicó el sitio especializado en producción “Bichos de Campo”, luego de la entrevista que el periodista Matías Longoni realizara e Valle Medio, el productor rionegrino Raúl Ottogalli alcanzó una producción récord de 4.000 kilos de carne por hectárea en su establecimiento de Choele Choel, en el Valle Medio del río Negro, gracias a la incorporación estratégica de la remolacha forrajera en su esquema ganadero. A diferencia de los feedlots tradicionales, Ottogalli permite que los terneros —comprados en la meseta patagónica con unos 200 kilos— pastoreen directamente el cultivo durante seis meses (de mayo a octubre), consumiendo primero las hojas y luego el tubérculo, sin necesidad de cosecha mecánica.
La remolacha, variedad derivada de la remolacha azucarera adaptada para forraje y sembrada con tecnología de la semillera KWS y herbicidas de Bayer, ingresa en la rotación invernal para cubrir el bache forrajero estacional. Ottogalli la combina con alfalfa, sainfoin (leguminosa que evita el timpanismo) y sorgo, logrando un plan nutricional balanceado que permite engordar los animales hasta los 400 kilos con ganancias diarias promedio de 700 gramos, según contó en la entrevista que le realizara Matías Longoni y que han subido a youtube completa.
ENTREVISTA DE MATÍAS LONGONI PARA BICHOS DE CAMPO A RAÚL OTTOGALLI
Aunque no fue el primer productor en probar este cultivo en la zona —lo incorporó meses después de los ensayos iniciales liderados por la técnica del INTA Verónica Favere—, Ottogalli se consolidó como pionero en su escalado productivo. Hace siete años obtenía 2.000 kilos de carne por hectárea; hoy duplicó esa cifra al optimizar fertilización, pasar del riego por surco a manto, modificar la densidad de siembra (de 100.000 a 150.000 semillas por hectárea) y controlar plagas como la chicharra vectora de virus mediante aplicaciones periódicas de insecticidas.
Nacido en la misma chacra que hoy administra, Ottogalli recuperó la propiedad familiar tras una carrera marcada por la innovación: tras recibirse en Ciencias Agrarias en La Plata, lideró la exportación pionera de papa semilla a Brasil y, tras la crisis de 1999, transformó su empresa en referente de los “papines patagónicos” que abastecieron mercados gourmet de Buenos Aires. Hoy apuesta a superar las 50 toneladas de materia seca por hectárea con la remolacha, reduciendo agroquímicos y ajustando protocolos de “acostumbramiento” animal para evitar acidosis.
“Acá no tenemos al animal hacinado comiendo, sino que camina y pastorea”, destaca Ottogalli, quien subraya que el éxito radica en la combinación de cultivos y el manejo nutricional, no en la remolacha aislada. Su experiencia, difundida por el medio especializado Bichos de Campo en una entrevista firmada por Matías Longoni, posiciona al Valle Medio como laboratorio vivo de sistemas ganaderos intensivos pero extensivos, donde la innovación agronómica se entrelaza con el arraigo territorial.









