El gobernador protagonizó un áspero intercambio con el referente policial Rubén Muñoz durante una actividad deportiva. Sin diálogo con el Ejecutivo y con acampes en marcha en distintas ciudades, la protesta se profundiza y ya se habla de asambleas permanentes y posible retención de servicios en toda la provincia.
Un tenso cruce verbal entre el gobernador Alberto Weretilneck y manifestantes policiales dejó al descubierto este sábado la creciente crisis salarial dentro de la fuerza rionegrina y la falta de canales formales de negociación con el Ejecutivo. El episodio ocurrió durante una actividad deportiva en la ciudad, donde un grupo de uniformados y familiares hizo sentir su reclamo y terminó protagonizando un fuerte intercambio con el mandatario.
Los manifestantes habían salido desde la terminal de ómnibus de Cipolletti con pasacalles y se ubicaron en las inmediaciones del acceso Pacheco. Allí, Rubén Muñoz —referente del reclamo— atravesó una de las plazoletas y aguardó el paso del gobernador, quien participaba de una caminata familiar.
El encuentro derivó rápidamente en un momento de alta tensión. “Vos no sos policía, por lo tanto no nos vamos a sentar con vos”, le respondió Weretilneck a Muñoz. Acto seguido, lo acusó de intentar politizar la protesta y lo desafió a “dirigir sus reclamos a tus jefes de Roca y no venir a hacer política acá”. Incluso fue más allá: “Andá con los Soria que son los que te manejan a vos”, lanzó el mandatario.
El cruce, lejos de descomprimir el clima, terminó echando más leña al fuego en un conflicto que ya venía escalando en toda la provincia.
En los últimos días, efectivos y familiares habían advertido que, si no había mejoras salariales significativas, instalarían un acampe frente a la Casa de Gobierno. La medida finalmente se concretó y fue creciendo con la adhesión de policías de distintas ciudades, entre ellas Choele Choel, Catriel, General Roca y la propia Cipolletti.
El reclamo tiene un trasfondo concreto: los salarios dentro de la fuerza continúan perdiendo terreno frente a la inflación y no existe un ámbito formal de paritarias para discutir recomposiciones.
Días atrás, en declaraciones al programa “LUVER” de FM de la Costa, Muñoz había planteado con crudeza la situación: “Hoy en Río Negro, un agente de la policía provincial o un penitenciario está mucho más por debajo del millón doscientos mil pesos. El gobierno anunció con bombos y platillo un 6% de recomposición en cuatro cuotas del 1,5%, pero eso impacta apenas 24.000 o 25.000 pesos en el básico. Es una suma prácticamente irrisoria”.
Según el referente policial, la falta de diálogo con el Ejecutivo agrava la situación. “Cada vez que nos manifestamos, fue siempre a través de terceros que logramos una instancia de negociación”, sostuvo, al tiempo que reclamó que el gobierno “reaccione de manera inmediata antes de que las medidas de fuerza se sigan profundizando”.
Tras el cruce con el gobernador, Muñoz transmitió en vivo a través de Facebook y denunció lo que consideró un destrato institucional. “La verdad, increíble la violencia del gobernador. Un gobernador que no tiene respuestas acude a la violencia verbal y a ningunear a toda la familia policial”, expresó.
En el mismo mensaje anunció un endurecimiento del conflicto: la fuerza se declara en estado de asamblea permanente y no descartó medidas más severas. “Podemos ir a una retención total de todos los servicios en toda la provincia”, advirtió.
En un tono claramente confrontativo, el dirigente policial responsabilizó al gobierno por la escalada del conflicto. “La responsabilidad de la seguridad recae sobre Alberto Weretilneck. Que después no digan que somos sediciosos. La culpa es de un gobierno que no escucha ni atiende a sus trabajadores”, sostuvo.
Mientras tanto, los ánimos dentro de la fuerza continúan en aumento. Para las próximas horas ya se analizaba replicar la protesta en General Roca, frente a la sede de la regional policial, y este domingo se anticipaba una movida similar en Viedma, coincidiendo con una fecha del Turismo Carretera.
El conflicto, que comenzó como un reclamo salarial puntual, parece haber entrado en una fase mucho más delicada: cuando quienes reclaman seguridad económica son justamente quienes deben garantizar la seguridad pública, el margen para la indiferencia política se vuelve peligrosamente estrecho.










