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LA “BROMA” IMPERIAL: CUANDO EL EXPANSIONISMO SE VISTE DE HUMOR

La historia del expansionismo norteamericano tiene un nuevo capítulo escrito con tinta de cinismo. Donald Trump, en una cena cerrada del exclusivo Club Alfalfa, desplegó lo que algunos medios presentan como “humor político” pero que en realidad constituye la expresión más cruda del proyecto imperial contemporáneo. “Quiero que Canadá sea el estado número 51, Groenlandia será el 52, Venezuela puede ser el 53“, declaró el exmandatario ante una audiencia de élites económicas y políticas, en lo que representa la continuidad de una tradición expansionista que data del siglo XIX.

(Sin Registro).- Este episodio ocurre en el marco de la campaña electoral estadounidense, al tiempo que Trump busca retornar a la Casa Blanca. La mención específica a Venezuela no es casual: durante su anterior mandato, el régimen Trump impulsó sanciones económicas devastadoras, intentó imponer un gobierno títere y mantuvo una retórica belicista constante contra la nación bolivariana; en el presente mandato, lo concretó. Lo que se presenta como broma en salones exclusivos tiene correlato en políticas concretas que han generado sufrimiento para millones.

La naturalización de estas declaraciones como “chistes” opera como mecanismo de legitimación del expansionismo. Al tiempo que medios corporativos minimizan la gravedad de estas expresiones, se normaliza la idea de que países soberanos pueden ser reducidos a meros apéndices del poder estadounidense. Esta retórica no es inocua: refleja una concepción del mundo donde las fronteras son maleables según los intereses de Washington, donde la autodeterminación de los pueblos es un obstáculo a superar.

Lo verdaderamente demoledor no es solo la declaración en sí, sino el sistema que permite que estas ideas circulen como entretenimiento entre las élites. Cuando el imperialismo se viste de humor, revela su profundo desprecio por la soberanía de los pueblos. La resistencia debe venir de la conciencia colectiva que reconozca estas “bromas” por lo que son: la expresión descarnada de un proyecto depredador que necesita ser confrontado con organización y solidaridad internacionalista.

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