Inicio / INTERNACIONALES / Escándalo en la Armada: El USS Abraham Lincoln operó como un mercado flotante de drogas mientras la tripulación se desmoronaba

Escándalo en la Armada: El USS Abraham Lincoln operó como un mercado flotante de drogas mientras la tripulación se desmoronaba

Mientras la cúpula militar vendía la narrativa de un despliegue “heroico” en Oriente Medio, la realidad a bordo del portaviones era un infierno de agotamiento, escasez y un sistemático narcotráfico interno que ya cobró al menos una vida.

Mientras los altos mandos de la Armada de los Estados Unidos aplaudían un “despliegue récord” en Oriente Medio durante la guerra con Irán, la realidad a bordo del portaviones USS Abraham Lincoln era otra muy distinta: un colapso estructural que permitió que cocaína, fentanilo y oxicodona circularan libremente entre una tripulación al borde del abismo. Este lunes, dos exmiembros de la Armada fueron imputados formalmente por narcotráfico dentro del buque, destapando un escándalo que cuestiona toda la cadena de mando y los protocolos de seguridad de la fuerza naval.

Bailey Shramowski y su esposa, Johnnese Poomaihealani, ya fuera de las filas militares, confesaron tras su detención que operaron una red de distribución de estupefacientes dirigida a sus propios compañeros de tripulación desde el año 2022. Shramowski enfrenta hasta 40 años de prisión y Poomaihealani hasta 20. Sin embargo, sus confesiones no hacen más que exponer la punta del iceberg: ¿cómo es posible que en una de las fortalezas flotantes más vigiladas y tecnificadas del mundo, el tráfico de drogas letales haya operado con impunidad durante años?

El costo de esta negligencia ya es irreversible. Según informa The New York Times, un marinero falleció en 2023 tras sufrir una sobredosis a bordo. Una muerte que, lejos de ser un “incidente aislado” como suelen calificar las instituciones en crisis, es el síntoma fatal de un sistema que falló en proteger a su propia gente.

Este escándalo no puede desvincularse del contexto de abandono que sufrió la dotación del USS Abraham Lincoln. Durante meses de guerra, la tripulación soportó condiciones deplorables que fueron sistemáticamente ignoradas por los superiores. Los informes sobre agotamiento severo, escasez crónica de suministros básicos y una creciente crisis de salud mental se acumularon sin que la cadena de mando tomara medidas correctivas reales.

Cuando el liderazgo militar falla en proveer bienestar, descanso digno y apoyo psicológico, crea el caldo de cultivo perfecto para que el vicio, la desesperación y la explotación prosperen en la oscuridad de la cubierta. El fentanilo y la oxicodona no llegaron a ese barco por arte de magia; encontraron un terreno fértil en una fuerza laboral exhausta y desatendida.

La imputación de dos individuos es un paso legal necesario, pero insuficiente. No puede servir como cortina de humo para eximir de responsabilidad a los oficiales al mando que permitieron que la disciplina y la seguridad se desintegraran. La pregunta que debe responder la Armada no es solo cómo dos exmilitares lograron envenenar a su propia tripulación, sino por qué los sistemas de supervisión, inteligencia y bienestar del USS Abraham Lincoln estaban tan quebrados.

La supuesta gloria militar se desvanece por completo cuando los soldados son sacrificados dos veces: primero en el campo de batalla, y luego por la indiferencia y la ceguera deliberada de sus propios mandos. Mientras la justicia siga su curso contra los traficantes, la mancha en el honor de la institución ya es imborrable.

Con información de “Actualidad RT”

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *