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Crece el malestar de feriantes por la imposición municipal de la feria itinerante en Choele Choel

Productores denuncian presiones y advierten que la mudanza forzada desde la avenida San Martín a los barrios afecta sus ventas, las condiciones de trabajo y la calidad de los productos.

El malestar entre los productores que participan de la tradicional feria dominical de Choele Choel va en aumento, a partir de la decisión del municipio de obligarlos a sumarse a la feria itinerante de verano en los barrios. Según relataron feriantes, la medida no habría sido consensuada y se impuso de manera unilateral, generando tensiones, advertencias y un fuerte impacto económico para quienes dependen de la venta semanal.

Tal como informó Perspectiva, el conflicto comenzó cuando un grupo de productores planteó la posibilidad de volver a instalar sus puestos en el predio habitual, a la vera de la avenida San Martín. A partir de ese pedido, y siempre según testimonios recogidos off the record, comenzaron presiones desde el ámbito municipal, incluyendo la advertencia de que este domingo no se les garantizaría ni el suministro eléctrico ni el acceso al agua a quienes no acataran la decisión de participar de la feria itinerante.

Este viernes, integrantes del colectivo de feriantes señalaron que trasladar la feria a otros puntos de la ciudad resulta “engorroso e impracticable”, especialmente porque el número de puestos supera actualmente los 70, una cifra sensiblemente mayor a la de años anteriores. A ello se suma la dificultad de encontrar espacios adecuados, la falta de sombra frente a las altas temperaturas y la prolongada exposición al sol durante gran parte de la jornada.

Productores de panificados y alimentos elaborados advirtieron, además, sobre el riesgo de deterioro de la mercadería por la exposición directa al calor. En contraposición, destacaron que el predio histórico sobre la avenida San Martín cuenta con sombra suficiente y espacio amplio para albergar a todos los feriantes. También remarcaron que, mientras ellos deben soportar el rigor del sol, muchos compradores optan por no salir durante las horas de mayor temperatura, reduciendo aún más un nivel de ventas que, según experiencias previas, ya es menor en los barrios.

Los feriantes sostienen que la ubicación tradicional es un punto de referencia consolidado durante todo el año. “Es donde la gente va directamente a comprar o pasa, mira y termina comprando. En los barrios solo se acerca el público de la zona”, explicaron, recordando experiencias similares durante la gestión del exintendente Daniel Belloso.

Según indicaron, esta postura ya fue planteada ante las autoridades municipales, pero la orden sería que todos los productores se sumen a la propuesta itinerante, que forma parte de una agenda cultural y recreativa de verano impulsada por la comuna y que incluye espectáculos de artistas locales.

“No estamos haciendo política ni actividades sociales, estamos trabajando. No somos empleados municipales ni venimos a la feria a hacer presencia simbólica, sino a vender nuestros productos”, expresó días atrás una de las fuentes consultadas. En ese sentido, reclamaron que se respete la voluntad de quienes prefieren permanecer en el lugar histórico y que la feria barrial se realice únicamente con los productores que estén de acuerdo en participar.

“El espíritu original de la feria fue ayudar a quienes producen a vender lo suyo. Pero si vamos a un barrio donde vendemos menos, la supuesta ayuda del municipio termina siendo un salvavidas de plomo”, sintetizaron, reflejando la sensación generalizada de que la medida, lejos de favorecerlos, termina profundizando sus dificultades económicas.

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