Mientras el gobierno de Javier Milei insiste en destacar las primeras señales de rebote económico, los últimos relevamientos del INDEC entre empresarios industriales y comerciales describen un escenario marcado por la caída del consumo, expectativas de estancamiento y restricciones crediticias que ahogan a las pymes.
La última Encuesta de Tendencia de Negocios del sector manufacturero revela que solo el 15,5% de las empresas espera aumentar su producción entre mayo y julio de 2026. En contraste, el 19,2% anticipa una caída y el 65,3% proyecta que no habrá cambios. El dato más contundente surge del diagnóstico sobre el mercado interno: más de la mitad de las firmas consultadas señaló que la demanda interna insuficiente es el principal factor que limita su producción, y cerca del 51% afirmó que su cartera de pedidos se encuentra por debajo de lo normal.
El pesimismo se extiende al ámbito laboral: apenas el 3,3% de las empresas prevé incorporar personal en los próximos meses, mientras que un 17,7% considera que deberá reducir su planta.
Comercios y supermercados: ventas estancadas y precios en alza
La situación se replica en el sector comercial. En las encuestas realizadas a cadenas de supermercados y autoservicios mayoristas, predominan las previsiones negativas: el 32% califica la situación comercial como “mala”, frente a un escaso 5,3% que la considera “buena”.
En materia de precios, el 73,3% de los comercios reportó aumentos en sus valores promedio de venta, porcentaje que coincide exactamente con el de quienes anticipan nuevas subas en el corto plazo. Respecto al financiamiento, el acceso al crédito sigue siendo una barrera estructural: el 30,7% lo considera “difícil” y solo un 2,7% lo califica como “fácil”, una señal que refleja la crisis financiera que atraviesa cientos de miles de pequeñas y medianas empresas.
La brecha entre los macrodatos y la realidad sectorial
Estos informes contrastan con los indicadores macroeconómicos que el oficialismo utiliza para sostener el relato del “rebote”. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido esta semana mostró un crecimiento interanual del 5,5% en marzo y una mejora mensual del 3,5%, impulsados principalmente por sectores como agro, minería y finanzas.
Sin embargo, distintos eslabones de la cadena industrial continúan mostrando fuertes dificultades. La utilización de la capacidad instalada se mantiene en niveles históricamente bajos y persisten los problemas vinculados a la retracción del consumo interno y a la competencia con productos importados.
Conclusión: dos lecturas de una misma economía
Así, mientras la Casa Rosada exhibe indicadores agregados de recuperación, las propias encuestas oficiales pintan un panorama distinto para el tejido productivo: buena parte del empresariado no percibe señales claras de reactivación en el consumo ni perspectivas de mejora para los próximos meses.
La tensión entre los datos macro y la realidad microeconómica plantea un desafío central para el gobierno: lograr que el “vuelo” de la economía que menciona el presidente Milei aterrice en los comercios, las fábricas y los hogares que aún esperan ver los frutos de la estabilización.










