La Legislatura de Río Negro aprobó por unanimidad el proyecto impulsado por el legislador Luciano Delgado Sempé. El emblemático edificio de Luis Beltrán, que cerró sus puertas en 1982, fue clave para la profesionalización de la vitivinicultura patagónica.
La Legislatura de Río Negro aprobó este jueves, por unanimidad, el proyecto de ley que declara a la histórica Bodega de los Salesianos como monumento histórico provincial. El emblemático edificio, ubicado en la localidad de Luis Beltrán, fue reconocido tanto por su profundo valor afectivo para los vecinos del Valle Medio como por su rol fundamental en el desarrollo de la vitivinicultura en la Patagonia Norte.
La iniciativa fue impulsada por el legislador Luciano Delgado Sempé (Vamos con Todos), quien durante la sesión destacó la doble importancia del inmueble: “Es un valor sentimental para la gente del Valle Medio, pero también histórico para la vitivinicultura de la Patagonia Norte”, sostuvo.

Los orígenes de la “Bodega de los Curas”
Los antecedentes del lugar, conocido popularmente como la “Bodega de los Curas”, se remontan a 1904, cuando la congregación salesiana solicitó a la Dirección de Tierras de la Nación parcelas en Luis Beltrán con el objetivo de cultivar viñedos. Años más tarde, en 1923, se erigió la bodega aplicando los estándares tecnológicos más avanzados de la época.
Bajo la dirección del salesiano Pablo Robotti, el establecimiento funcionó durante casi seis décadas. Sin embargo, su impacto excedió la mera elaboración de vinos: en sus instalaciones se comenzó a dictar la carrera de técnico enólogo.
Delgado Sempé remarcó el papel crucial de la comunidad salesiana en la profesionalización de una actividad que hasta entonces era desarrollada de manera artesanal por inmigrantes españoles e italianos. “Ellos le pusieron la profesionalidad de los enólogos y eso es importantísimo”, señaló el legislador, añadiendo que “aquellos técnicos después se desparramaron por toda la Patagonia e hicieron grande a la vitivinicultura rionegrina”. La actividad productiva del lugar llegó a su fin en 1982, cuando se solicitó su baja ante el organismo nacional correspondiente.
Un “faro” para el futuro
El autor del proyecto también aprovechó la ocasión para resaltar las bondades del terroir rionegrino, como la baja humedad, la sequedad y los vientos, condiciones climáticas que favorecen la producción y otorgan identidad al vino patagónico.
Con la mirada puesta en el futuro, Delgado Sempé planteó que la recuperación del edificio busca convertirlo nuevamente en un espacio vinculado a la identidad productiva de la región. “Hay que recuperarla para que sea un faro dentro de la vitivinicultura rionegrina”, expresó, considerando que su puesta en valor también puede incentivar el interés de los jóvenes por la elaboración de vinos y generar nuevas oportunidades laborales.
El vínculo con el lugar trasciende lo legislativo y forma parte de la memoria colectiva. “Nosotros de chicos íbamos a jugar y quizás rompíamos algo que no nos dábamos cuenta, porque no lo habíamos puesto en valor. Ahora que uno es grande se da cuenta del valor histórico y cultural que tiene eso”, confió el legislador, recordando su infancia en las inmediaciones del Colegio Salesiano.
Finalmente, con 39 legisladores presentes en sus bancas, el cuerpo aprobó el proyecto sin votos en contra. De este modo, la Bodega de los Salesianos queda oficialmente reconocida como un testimonio del desarrollo económico, educativo y cultural de Luis Beltrán, representando, en palabras de su autor, “la memoria viva del desarrollo del Valle Medio”.










