Arrancamos con entusiasmo esta nueva columna, “Los ojos de la calle”, ese espacio donde ustedes, queridos lectores, nos cuentan lo que ven, lo que escuchan y, a veces, lo que no pueden creer pero sí fotografiar o grabar en video. Porque si algo tiene la calle es que no duerme, no hace siesta y, sobre todo, no se deja engañar tan fácil.
Hoy nos traen dos historias que, de tan parecidas, parecen gemelas separadas al nacer: una en la Municipalidad y otra en el Hospital. El denominador común: vehículos estatales que, por arte de magia administrativa, parecen haber cambiado de titular en el registro… sin pasar por el registro.
Capítulo 1: “La camioneta también tiene domicilio”
Según nos cuenta un “ojo de la calle” particularmente atento (y con buena memoria para las patentes), en la comuna choelense habría una funcionaria que interpretó de manera muy creativa el concepto de “disponibilidad permanente”.
“Ella usa su cargo para hacer lo que quiere, maltrata a la gente, impide la llegada al intendente, y si se le pide algo, responde como si ella pagara el sueldo de su bolsillo. Aparte, se lleva a su casa la camioneta nueva que compró la municipalidad. ¿Está bien eso?”, pregunta nuestro colaborador anónimo, con esa inocencia que solo puede tener quien aún no descubrió que, a veces, la pregunta es retórica.
Nosotros, que somos de los que creen en la presunción de inocencia pero también en la transparencia, nos limitamos a observar: si la camioneta municipal ya tiene garage asignado en una vivienda particular, quizás sea momento de actualizar el manual de uso de vehículos oficiales. O, al menos, ponerle un moño y una tarjeta que diga: “Feliz día, funcionaria. De parte de todos los contribuyentes”.
Capítulo 2: El consultorio sobre ruedas
Pero la cosa no termina ahí. Otro ciudadano, con la discreción de quien sabe que las paredes (y las veredas) tienen oídos, nos alerta sobre una situación similar en el Hospital de Choele Choel.
“Hay una camioneta del hospital que la usa una profesional como si fuera propia. Es psicóloga, y usa la camioneta de manera permanente. De hecho, seguramente sus vecinos podrían dar cuenta de que la camioneta suele estar en su casa hasta los fines de semana”.
Aquí nos surge una duda existencial: ¿será que la camioneta también necesita terapia y por eso hace consultas a domicilio? Porque si no es por eso, cuesta entender cómo un vehículo institucional termina haciendo “home office” en una cochera particular.

¿Y ahora qué?
Antes de que salgan los abogados y los defensores de oficio, aclaramos: esta columna no es un tribunal. No juzgamos, no condenamos. Solo reflejamos lo que nos cuentan lectores que, con nombre y apellido (aunque nosotros preservemos su identidad), se toman el trabajo de observar, registrar y compartir.
Lo que sí hacemos es invitar a las áreas competentes —Control Interno, Sindicatura, Auditoría, o quien corresponda— a que, con la misma celeridad con la que estos vehículos parecen moverse, verifiquen si los protocolos de uso de bienes públicos se están cumpliendo. Porque si no, corremos el riesgo de que el próximo “ojo de la calle” nos mande una foto del intendente usando la banda municipal… para ir a pescar.
Invitación permanente
¿Viste algo que merezca ser contado? ¿Presenciaste una irregularidad, un acto de corrupción chiquito o grande, o simplemente algo que te hizo decir “esto no puede ser”? Escribinos. Mandanos tu “ojo de la calle”.
Reglas del juego:
- ✅ Que tenga algún elemento verificable (foto, fecha, lugar, testigos).
- ✅ Que no sea solo “me cayó mal”, sino “esto no está bien”.
- ✅ Que venga con ganas de construir, no solo de quemar.
Porque la calle tiene ojos, sí. Pero también tiene memoria. Y, con un poco de suerte, sentido del humor.
¿Te sumás? Los ojos de la calle te esperan. 👀
Nota editorial: Las situaciones relatadas son denuncias ciudadanas en proceso de verificación. Este medio reafirma su compromiso con la ética periodística y el derecho a la defensa. Ninguna persona mencionada ha sido consultada para esta nota, por lo que se reserva su derecho a réplica en caso de considerarse afectada.






