El hecho ocurrió durante la tormenta eléctrica del domingo 25 de enero, cuando una descarga habría ingresado por el tendido eléctrico y generado fuego en una vivienda. Vecinos denuncian demoras en la respuesta de la distribuidora y falta de información oficial.
Un principio de incendio registrado el domingo 25 de enero en una vivienda del barrio Maldonado volvió a poner en debate la responsabilidad de la empresa distribuidora de energía eléctrica de Río Negro, Edersa, frente a los daños ocasionados por descargas eléctricas durante tormentas. El episodio se produjo entre las 18:30 y las 19 horas, en una casa ubicada en la intersección de las calles Currú Leuvú y Mapuche, en pleno temporal eléctrico.
Según relataron vecinos a Perspectiva VM, se escuchó un fuerte estruendo, similar al impacto de un rayo, y de inmediato comenzó a salir humo del domicilio, que en ese momento se encontraba deshabitado. El propietario había viajado horas antes a la ciudad de Perito Moreno, en Santa Cruz, y fue alertado por sus vecinos, quienes al notar la situación llamaron a sus familiares. Estos, a su vez, dieron aviso a Bomberos y Policía, que acudieron rápidamente y lograron sofocar el foco ígneo. El hecho dejó pérdidas materiales menores, además de importantes daños por humo y hollín en gran parte del inmueble.
De acuerdo con una fuente familiar, la descarga eléctrica habría ingresado por el tendido eléctrico, provocando fuego en muebles de madera cercanos a un tomacorriente. Incluso, un cerámico donde se encontraba el enchufe se partió como consecuencia del impacto, lo que refuerza la hipótesis de una sobretensión ingresada por la red eléctrica.
En paralelo, gran parte de la localidad sufrió un apagón en ese mismo momento. El servicio fue restablecido de manera general recién unas tres horas después, aunque sectores del barrio continuaban sin alumbrado público hasta la noche del lunes 26. Un vecino que vive a unos 30 metros de la vivienda afectada relató que su casa permaneció sin energía hasta el día siguiente y que durante horas intentaron comunicarse con Edersa sin obtener respuestas efectivas.
“El sistema SARA nos decía siempre que ya había un reclamo activo, pero nadie venía. Llamamos más de diez veces al 0800 del EPRE y cortaban la llamada. Recién el lunes a las 11 de la mañana apareció la guardia de Edersa, cuando ya habíamos solucionado el problema”, explicó. Al revisar su instalación eléctrica, el vecino comprobó que una descarga habría ingresado por la línea, generando un cortocircuito en dos cables aislados con cinta, que se quemó por el chispazo.
“La sensación es que no tienen personal suficiente. Los trabajadores se mueven, pero llegan tarde porque tienen demasiado que cubrir”, agregó.
El interrogante central ahora es qué tipo de responsabilidad le cabe a Edersa ante las pérdidas sufridas por los vecinos. Según normas técnicas ampliamente conocidas, las distribuidoras eléctricas deben garantizar la protección de los usuarios frente a descargas atmosféricas mediante distintos sistemas de seguridad.
Entre ellos se encuentran:
- Sistemas de puesta a tierra, fundamentales para derivar la energía del rayo al suelo de manera segura.
- Pararrayos de línea, instalados en puntos altos de la red para evitar que la descarga viaje por los cables.
- Descargadores de sobretensión (SPD o DPS):
- Tipo 1, que protegen contra impactos directos de rayos en la entrada de la red.
- Tipo 2, que protegen el tablero principal de la vivienda.
- Tipo 3, destinados a la protección fina de equipos sensibles.
- Inspección y mantenimiento periódico, para asegurar que estos dispositivos funcionen correctamente y reemplazarlos cuando están agotados.
Estas medidas actúan como una barrera integral que desvía el exceso de tensión hacia tierra y reduce el voltaje que llega a los hogares, evitando daños materiales e incluso riesgos de incendio.
Los vecinos no saben si estos sistemas estaban presentes y fallaron, o si directamente no estaban funcionando como corresponde. Lo cierto es que, hasta el momento, Edersa no ha emitido ningún comunicado oficial sobre el incidente ni sobre el estado de los sistemas de protección en ese sector, manteniendo un silencio que alimenta la incertidumbre y el reclamo de explicaciones.










