A dos semanas de una inspección de la Secretaría de Trabajo, persisten las mismas irregularidades: vehículos sin frenos, operarios colgados de camiones, baños inexistentes y herramientas básicas que faltan. La denuncia de ATE desnuda un modelo de gestión que prioriza la apariencia sobre la vida.. A la par, la Secretaría de Trabajo aún no envió el informe al Sindicato.
A pesar de que la Secretaría de Trabajo dejó constancia escrita de graves incumplimientos en las condiciones laborales del municipio de Choele Choel, nada parece haber cambiado. Dos semanas después de la inspección, los hechos hablan por sí solos: los operarios de higiene urbana siguen subidos a las puertas de camiones volcadores sin ningún sistema de contención, los placeros continúan sin sanitarios dignos y, en plena temporada de caída de hojas, los empleados municipales denuncian que no cuentan con palas ni escobas suficientes para realizar su tarea.
“Yo presto servicios para la municipalidad, barriendo calles. ¿Vos sabías por qué no hay herramientas como palas o escobas? Cada vez que tenés que pedir algo salen las chicas de donde se guarda todo, enojadas y te faltan el respeto tomándote el pelo. Cuando todos sabemos que si es una municipalidad mínimo tiene que tener palas y escobas, más en esta época, y con las limpiezas de las calles para destapar desagotes de agua…”, relató con indignación un obrero municipal que pidió reservar su identidad.
Un mapa de la negligencia
Aún cuando la Secretaría de Trabajo aún no envió el informe final al Sindicato, Daniel Linares, delegado gremial e integrante de la conducción de ATE Valle Medio, detalló un cuadro de situación que califica como “crítico” y que el municipio parece ignorar olímpicamente:
- Sanitarios indignos: Un único baño para todo el personal masculino, ubicado fuera del edificio principal, sin puerta y sin privacidad. Los que se utilizaban anteriormente llevan más de seis meses “en reparación”, sin fecha de entrega.
- Taller de herrería en riesgo: Enchufes eléctricos sin protección en un espacio que se inunda con cada lluvia, obligando a suspender tareas por peligro inminente de electrocución.
- Protección Civil sin condiciones: El vehículo destinado a emergencias presenta fallas graves: ausencia de frenos, problemas de dirección y falta de luces reglamentarias. ¿Cómo se responde a una emergencia con un vehículo que, en sí mismo, es una emergencia?
- Cementerio municipal: Trabajadores sin calefacción en pleno otoño, sanitarios públicos en malas condiciones, sin accesibilidad para personas con discapacidad y sin mochilas en los inodoros, lo que obliga a cargar agua manualmente con baldes. Ante el frío, los empleados recurren a fogatas improvisadas.
- Planta de reciclado: Dos empleados dependen de un baño químico de limpieza semanal, con uso restringido por razones sanitarias. Sin espacio de resguardo adecuado, se turnan en una pequeña cabina con un calefactor mínimo y calientan agua en una olla para entibiarse las manos.
- Espacios públicos: En plazas y parques, los trabajadores directamente carecen de baños. En verano, ni siquiera reciben provisión de agua para hidratarse.
Parque automotor: ¿”Fuera de servicio” o fuera de la ley?
Uno de los puntos más graves denunciados por ATE es el estado del parque automotor municipal. Según el gremio, numerosos vehículos circulan sin condiciones técnicas mínimas: sin frenos, sin luces, sin mantenimiento. Durante la inspección, la mayoría de las unidades aparecieron misteriosamente “fuera de servicio”, una coincidencia que despierta sospechas sobre una posible maniobra para ocultar su uso en condiciones irregulares. ATE solicitó las certificaciones técnicas y seguros correspondientes; a la fecha, el municipio no los ha presentado.
Precarización laboral: salarios “miserables” y derechos vulnerados
A las condiciones materiales se suma la vulneración sistemática de derechos laborales. Numerosos trabajadores prestan servicios bajo modalidades que no contemplan cobertura de obra social, ART ni seguros, con salarios que el gremio no duda en calificar como “miserables” frente al costo de vida actual. “No estamos en contra de los trabajadores precarizados, sino del maltrato al que son sometidos”, aclaró Linares, marcando la diferencia entre la política municipal y la defensa de los derechos de los trabajadores.
La incoherencia institucional: quien debe controlar, infringe
El informe de ATE pone el dedo en la llaga de una paradoja inaceptable: áreas municipales encargadas de controlar condiciones laborales y vehiculares operan, ellas mismas, en flagrante incumplimiento de la normativa. “El propio Estado municipal es el primero en no cumplir la ley”, señalaron desde el gremio, evidenciando una crisis de legitimidad que atraviesa toda la gestión.
Cambios cosméticos, problemas estructurales
Tras la inspección, el municipio implementó algunos ajustes menores: uso de cascos en ciertas áreas, incorporación de luces en algunos vehículos. Medidas que, según ATE, son “parches cosméticos” frente a un problema estructural que sigue intacto. Persisten, por ejemplo, prácticas de alto riesgo como el traslado de trabajadores colgados de camiones recolectores, sin arneses, sin plataformas, sin seguridad.
La pregunta que queda flotando es clara: ¿cuánto tiene que pasar para que en Choele Choel se priorice la vida y la dignidad de quienes trabajan para el municipio? Mientras la respuesta no llegue, cada camión que circula sin frenos, cada operario que se cuelga de una puerta, cada trabajador que no tiene un baño donde ir, son la prueba de que, para esta gestión, la normativa es opcional y la seguridad, un lujo prescindible.









