La sucursal cerró a comienzos de abril y dejó a usuarios en una situación crítica: cuentas derivadas sin consentimiento, demoras de hasta 60 días para operar y fuerte impacto en salarios, jubilaciones y comercios del Valle Medio.
Tal como había sido anticipado en exclusiva, el cierre de la sucursal del Banco Macro en Choele Choel se concretó finalmente a principios de abril de 2026, pese a las gestiones locales que habían alimentado la expectativa de una prórroga. La decisión, que también se replicó en otras localidades del país, resultó irreversible.
La confirmación llegó con hechos concretos: el retiro de la cartelería, el desmontaje de la fachada y la desaparición total de la presencia física de la entidad en la ciudad.
Sin embargo, el proceso distó de ser ordenado. Numerosos clientes denunciaron haber sido trasladados a otras entidades bancarias sin previo aviso ni consentimiento, lo que generó una situación de incertidumbre y complicaciones operativas. En algunos casos, la regularización de las cuentas podría demorar al menos 60 días.
“Yo no voy a poder cobrar mi sueldo hasta dentro de 60 días. Llamo a los teléfonos de Macro y no responde nadie, y en la sucursal de Villa Regina del tema no saben nada”, expresó a este medio un policía retirado que actualmente se encuentra fuera de la ciudad y no logra activar su nueva cuenta.
El cierre impacta de lleno en cuentas sueldo, jubilados y también en el sector comercial, que operaba habitualmente con la entidad. La falta de información clara y la ausencia de canales de respuesta agravan el escenario.
En síntesis, el cierre del Banco Macro en Choele Choel no solo marcó el fin de una etapa para la entidad en la localidad, sino que dejó al descubierto un proceso desprolijo y traumático para cientos de usuarios del Valle Medio, que ahora enfrentan demoras, incertidumbre y dificultades para acceder a sus propios fondos.









