Mientras el gobierno provincial se saca fotos con lingotes de oro y promete el paraíso con el oleoducto, los datos oficiales y la voz de la conciencia local desnudan una realidad ineludible: la provincia retrocede, no industrializa nada y se conforma con servir viandas a las multinacionales.
En la provincia de Río Negro, la realidad no solo es esquiva; parece estar oficialmente prohibida. Mientras el oficialismo se atraganta con sus propios relatos, alimentando a un “coro de giles” que aplaude renders en Twitter, dos voces disonantes y demoledoras han decidido romper la Matrix. Por un lado, la crudeza de los números que desnuda el periodista Gonzalo Santos desde FM La Costa; por el otro, la indignación matemática del docente Fabio Solaiman Ali, que desde TikTok destapa la olla del saqueo minero. Juntos, componen el retrato de una provincia que no avanza: que retrocede, que no transforma nada y que se arrodilla ante las leyes de los ’90.
El espejismo de la potencia exportadora
El gobierno rionegrino lleva años vendiendo la postal de una provincia convertida “casi por decreto” en potencia exportadora. Pero como bien sentencia Santos: “La única verdad es la realidad”. Y la realidad, respaldada por el INDEC, es un cachetazo para la gestión provincial.
Durante el primer trimestre de 2026, mientras las exportaciones argentinas crecían un 16,9% y la Patagonia (tironeada por Neuquén y Santa Cruz) aceleraba a un 23,8%, Río Negro hizo exactamente el camino contrario: sus exportaciones cayeron un 21%. Sí, leyó bien. Fue la peor evolución entre las 24 jurisdicciones del país. Peor que Tierra del Fuego, peor que Formosa.
Si tomamos los primeros cinco meses del año, la herida se profundiza: Río Negro acumuló apenas 249 millones de dólares en exportaciones (un 18% menos que en 2025), explicando un mísero 3,5% de las ventas regionales patagónicas. Mientras la Patagonia incrementaba sus ventas un 65%, nuestra provincia miraba el partido desde la tribuna.
La economía de las “viandas” y el desierto industrial
¿De qué estamos hechos los rionegrinos? El dato es aterrador. En los primeros cinco meses de 2026, las manufacturas de origen industrial generaron apenas 1 millón de dólares. Nada. Cero. Estamos en la lona.
Río Negro no exporta poco porque tenga menos petróleo que Neuquén; exporta poco porque durante 15 años de un mismo proyecto político no se construyó ninguna estructura capaz de transformar lo que produce. La fruta sale como fruta, el petróleo como petróleo. Faltan empresas, falta metalmecánica, falta escala.
Y aquí aparece la gran paradoja, el gran engaño del oleoducto Vaca Muerta Sur y el puerto de Punta Colorada. El gobierno confunde infraestructura con desarrollo. Un caño que atraviesa el territorio y un muelle no transforman mágicamente la economía. Río Negro se está preparando para ser el gran muelle de una riqueza generada en otro lado. ¿Y cuál es el rol del rionegrino en este festín multinacional? Servir viandas. Hacer de transporte.
Y ojo con el transporte, porque como bien insinúa Santos, ya hay empresas de transporte creadas en los últimos meses con vínculos sindicales más que sospechosos. ¡Qué raro, loco! El desarrollo no es cuando te llevan al obrador, el desarrollo es cuando las empresas locales fabrican componentes, diseñan software y exportan conocimiento. Pero para eso hay que pensar, y al parecer, en la casa de gobierno prefieren los cuentos de TikTok.
El saqueo del oro: espejitos de colores y leyes de Menem
Si la macroeconomía es un desierto, la microeconomía de nuestros recursos naturales es directamente un atraco. El reciente anuncio de la “primera exportación de oro” desde Calcatreu (Jacobacci) fue vendido como un hito histórico. Pero el docente Fabio Solaiman Ali, con la paciencia de quien estudia los números en el campo, destapó la verdadera balanza comercial: el inicio del saqueo.
Hablemos en criollo. El proyecto Calcatreu tiene una vida útil que generará 1.800 millones de dólares. ¿Cuánto le queda a la provincia? Bajo una ley minera obsoleta, de la época de Menem, que exonera de impuestos provinciales a estas empresas, la provincia se lleva, en el mejor de los casos, el 5,6% en boca de mina.
El primer lingote exportado (23 kilos) significó un ingreso de 3.180.000 dólares para la empresa. ¿Y para el Estado rionegrino? Un máximo de 159.000 dólares. Es decir, unos 232 millones de pesos. “Eso se lo afana un intendente en una semana de obra pública”, grafica Solaiman con una crudeza brillante.
@fabio.solaiman.ali Primera exportación de oro en Río Negro. Comenzó el saqueo.
♬ sonido original – Fabio Solaiman Ali
Ese lingote que el gobierno muestra con orgullo equivale a la venta de 110 novillos gordos. Genera apenas 200 puestos de trabajo directos (menos que los que dejó la obra de la Ruta 23). Y cuando la vida útil termine, quedará la tierra arrasada y las penas para nosotros, mientras el oro se lo llevan ellos. “Dejen de mentirle a los rionegrinos. Están saqueando la provincia por dos mangos”, sentencia el docente.
El veredicto
No es una anécdota trimestral. Es la radiografía de un fracaso estructural. El gobierno provincial ofrece una provincia futura construida en AutoCAD, a base de chamuyo y renders. Pero los datos describen una provincia presente que produce poco, que no transforma casi nada de lo que produce, y que se conforma con ser el escenario físico de inversiones ajenas.
Después de casi 15 años de la misma receta, Río Negro llega al auge patagónico con la peor evolución del país y firmando actas de rendición con las multinacionales mineras. No saben, o no quieren, cambiar la matriz productiva.
Los barcos van a venir, el petróleo va a llegar y las inversiones también. Pero el desarrollo rionegrino va a empezar el día que dejemos de comernos las pelotudeces del huoquismo yanqui y exijamos que, detrás de esos barcos, exista una provincia capaz de fabricar algo más que la postal de su propia costa.










