Inicio / VALLE MEDIO / Festejos de fútbol y gritos en la vía pública: amonestan a un vecino de Lamarque por atemorizar a una vecina

Festejos de fútbol y gritos en la vía pública: amonestan a un vecino de Lamarque por atemorizar a una vecina

El hombre solía salir a la calle a gritar y beber alcohol tras los partidos, lo que derivó en una denuncia. El Juzgado de Paz resolvió la causa bajo la Ley 5592 y, tras reconocer el acusado su responsabilidad, optó por una exhortación formal en lugar de aplicar trabajo comunitario o una multa.

El Juzgado de Paz de Lamarque amonestó a un hombre que solía salir a la calle a gritar y consumir alcohol tras los partidos de fútbol, lo que derivó en una denuncia de una vecina por atemorizamiento. La jueza resolvió la causa bajo la Ley 5592 y, tras reconocer el acusado su responsabilidad y comprometerse a cambiar su actitud, optó por una exhortación formal en lugar de aplicar trabajo comunitario o una multa económica.

El conflicto se originó por las molestias que generaban los festejos del hombre en el barrio. La situación escaló cuando el vecino se presentó en la vivienda de una mujer. Aunque el denunciado admitió que sus gritos y el consumo de alcohol podían haberla alterado, justificó su presencia en el lugar alegando que su única intención fue pedirle a la vecina que cuidara a su perro para evitar que se escapara. Finalmente, reconoció el daño causado y se comprometió a mantener un buen trato vecinal.

La causa llegó al Juzgado de Paz como una contravención amparada en el artículo 40 de la Ley 5592, que regula las agresiones en la vía pública y sanciona a quien “atemorice a otras personas de un modo concretamente peligroso para su vida, integridad personal o salud”. Para estas conductas, la norma prevé penas de dos a diez días de trabajo de utilidad pública o multas.

Sin embargo, al momento de dictar sentencia, la magistrada evaluó la gravedad del hecho, la forma en que ocurrió y el grado de peligro para los derechos de terceros. Para atenuar la pena, consideró a favor del hombre que reconoció el hecho que se le atribuía y asumió el compromiso de modificar su conducta.

Por estos motivos, la jueza optó por aplicar una amonestación. La sentencia define esta figura como una “exhortación formulada al contraventor, con miras a evitar futuras infracciones y para hacerle notar la gravedad de la falta”.

La resolución hizo hincapié en que este tipo de actitudes afectan directamente la convivencia. La amonestación busca advertir al infractor sobre “la turbación que ella importa para la coexistencia pacífica de la comunidad y las consecuencias negativas para sí, su entorno afectivo, su familia y la sociedad en general”, señaló la magistrada.

El fallo dejó en claro que esta es una advertencia formal: se le hizo saber al hombre que, si incumple las medidas dispuestas o vuelve a quedar involucrado en hechos similares, podrán aplicarse otras sanciones más severas previstas por la ley contravencional.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *