La iniciativa impulsada por el oficialismo quedó trabada en Diputados por diferencias internas, presiones de laboratorios nacionales y cuestionamientos de aliados del PRO. En Washington siguen de cerca la discusión.
El oficialismo todavía no logra reunir los votos necesarios para aprobar en la Cámara de Diputados el Tratado en Materia de Patentes de Medicamentos (PCT, por su sigla en inglés), una iniciativa considerada prioritaria por Estados Unidos y que expuso nuevas tensiones dentro del gobierno de Javier Milei.
Según publicó el portal La Política Online (LPO), tanto el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, como el jefe del bloque libertario, Gabriel Bornoroni, reconocían este viernes en privado que La Libertad Avanza no alcanza por ahora las 129 voluntades necesarias para sancionar el acuerdo, pese a que el proyecto obtuvo dictamen de mayoría el pasado 12 de mayo.
La demora se produjo mientras el asesor presidencial Santiago Caputo se encontraba en Washington, donde recibió reclamos directos de funcionarios estadounidenses por el avance del tratado, un tema que ocupa un lugar central en la agenda bilateral.
De acuerdo con LPO, dos diputados libertarios vincularon incluso el llamado “Rufusgate” —el escándalo generado por una cuenta atribuida a asesores de Menem utilizada para atacar a Caputo, Luis Caputo y Patricia Bullrich— con la falta de avances legislativos. “Caputo fue a poner la cara en Washington pero Menem no avanza en Diputados, por eso explotó todo en las redes”, señalaron.
El capítulo que divide al oficialismo
El principal punto de conflicto gira en torno a la reserva del capítulo 2 del tratado, una cláusula que habilita el patentamiento mediante exámenes internacionales y que fue resistida por la industria farmacéutica nacional, especialmente por la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA), encabezada por el empresario Hugo Sigman.
Durante el debate en comisiones, cinco diputados del PRO firmaron el dictamen oficialista en disidencia, mientras que el legislador de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro presentó un despacho alternativo eliminando esa reserva y habilitando plenamente el examen internacional de patentabilidad.
En ese contexto, Ferraro cuestionó duramente al secretario de Desregulación, Alejandro Cacace, y al ministro Federico Sturzenegger, a quienes definió como “los desreguladores más locos del mundo”.
El dictamen oficialista fue respaldado por legisladores de La Libertad Avanza, la UCR, Provincias Unidas, Innovación Federal y otros bloques aliados. Sin embargo, las diferencias dentro del PRO podrían convertirse en el principal obstáculo para la aprobación definitiva.
Internas y presión externa
La discusión por el PCT también profundizó disputas internas dentro del gabinete. Según LPO, Sturzenegger mantiene diferencias con el Ministerio de Economía y en las últimas semanas se sumó a la disputa el secretario de Finanzas y referente de Cancillería, Pablo Quirno, a quien en el Congreso responsabilizan por haber frenado el debate legislativo en abril.
Esa maniobra habría sido utilizada como herramienta de negociación con la administración de Donald Trump en medio de las tensiones comerciales derivadas de los aranceles cuestionados por la Corte Suprema estadounidense.
En paralelo, Cacace negoció con legisladores aliados y representantes de laboratorios nacionales la inclusión de la reserva al capítulo 2 durante un simposio organizado por la Red de Acción Política (RAP), la Universidad de Harvard y el MIT, realizado entre el 12 y el 17 de abril.
Cerca del funcionario argumentan que la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) prefiere que no existan reservas —salvo el caso de Uruguay—, pero admiten que el cambio fue considerado necesario para garantizar viabilidad política al proyecto.
El antecedente de Illia y el temor oficial
Dentro del oficialismo crece la preocupación por el costo político del conflicto con la industria farmacéutica. Un diputado libertario admitió ante LPO que “el gobierno está frente a un riesgo muy grande porque Estados Unidos pide una cosa y los laboratorios nacionales no ceden, como pasó con Arturo Illia”.
La referencia apunta al expresidente radical derrocado en 1966, enfrentado con los laboratorios tras impulsar regulaciones sobre medicamentos a través de su ministro de Salud, Arturo Oñativia.
Ese antecedente histórico también fue mencionado por el diputado peronista Agustín Rossi durante el debate en comisiones. Rossi recordó que la versión original del PCT surgió en 1970, durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, en un contexto de desmantelamiento de las políticas sanitarias implementadas durante el gobierno de Illia.
Milei, al margen de la negociación
Según la publicación, el desorden interno en torno al tratado es tal que el embajador estadounidense Peter Lamelas habría intentado hablar directamente con Javier Milei sobre el tema, aunque el Presidente desconocía los detalles de la negociación.
Como ocurre en otros asuntos sensibles, Milei delegó el tema en Karina Milei, quien a su vez dejó la definición política en manos de Martín Menem mientras Santiago Caputo intentaba contener el malestar de Washington.










