La Fejuve de El Alto y La Paz, junto a la Central Obrera Boliviana y sectores campesinos, ratificaron los bloqueos y exigieron la renuncia del presidente. Mario Argollo reapareció públicamente tras la suspensión de la orden de aprehensión en su contra.
En un cabildo realizado este martes en la Ceja de El Alto, la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) de El Alto y La Paz, junto a la Central Obrera Boliviana (COB) y otras organizaciones sociales, resolvieron rechazar cualquier instancia de diálogo con el Gobierno de Rodrigo Paz, ratificar la exigencia de su renuncia y declararse en estado de emergencia, en medio de una creciente crisis política y social que atraviesa Bolivia.
La decisión fue adoptada mientras el país enfrenta más de un mes de bloqueos que afectan el abastecimiento de alimentos, combustibles y otros insumos esenciales, además de provocar severas dificultades en el transporte y una fuerte caída de la actividad económica, especialmente en La Paz y El Alto.
Los dirigentes participantes sostuvieron que las medidas de presión continuarán hasta que el mandatario abandone el cargo. Asimismo, expresaron su respaldo a los bloqueos instalados en distintas regiones del país, que mantienen interrumpidas importantes rutas y corredores de abastecimiento.
Entre las principales resoluciones del cabildo se incluyó el rechazo a las convocatorias al diálogo promovidas por el Ejecutivo. Los representantes vecinales argumentaron que las mesas de negociación propuestas por el Gobierno no ofrecen respuestas concretas a la crisis económica y social que afecta a la población.
Uno de los hechos más destacados de la jornada fue la reaparición pública de Mario Argollo, secretario ejecutivo de la COB, luego de que una Acción de Libertad dejara sin efecto la orden de aprehensión emitida en su contra. No obstante, la presidenta del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz aclaró posteriormente que la suspensión no es definitiva y que el Ministerio Público podría reactivar el mandamiento si subsana las observaciones realizadas por la Justicia.
Durante su intervención, Argollo afirmó que la continuidad de las movilizaciones debe ser determinada por las bases y aseguró que la dirigencia acatará las decisiones adoptadas por los sectores movilizados. Su presencia en el cabildo fue interpretada como un fortalecimiento de la alianza entre la COB y las organizaciones vecinales y campesinas que encabezan las protestas.
El encuentro también contó con la participación de dirigentes vinculados al espacio político del expresidente Evo Morales. Entre ellos estuvo Feliciano Vegamonte, ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia y exviceministro durante la gestión de Morales.
“Esta lucha está defendiendo los derechos de los hermanos que viven en la ciudad. Está defendiendo incluso los derechos económicos de la Policía, del Ejército”, sostuvo Vegamonte durante el acto. Luego agregó que “el pueblo movilizado solo se va a apaciguar cuando Rodrigo Paz renuncie a su cargo de presidente”.
También participó Dieter Mendoza, vicepresidente de la Coordinadora de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, quien ratificó el respaldo de su organización a las medidas impulsadas por la COB. “Estamos firmes a la convocatoria de la COB y estamos en movilización con el único pedido que ha dirimido ya el pueblo boliviano en diferentes instancias”, señaló.
La reaparición de Argollo se produjo pocos días después de que la suspensión de la orden de aprehensión fuera considerada una de las condiciones planteadas por la COB para asistir a un eventual diálogo con el Gobierno. Sin embargo, una vez conocida la decisión judicial, los sectores movilizados descartaron participar de negociaciones y reafirmaron la continuidad de los bloqueos.
Mientras el Ejecutivo insiste en la necesidad de instalar mesas de negociación para pacificar el país, las organizaciones sociales endurecen sus posiciones y mantienen como principal demanda la salida del presidente. En este contexto, Bolivia continúa atravesando un escenario de alta tensión política y social, sin señales visibles de una solución inmediata al conflicto.










