A más de una semana de la desaparición del joven de 26 años en Lamarque, familiares y vecinos denunciaron la falta de recursos, la lentitud del operativo y la ausencia de la fiscal en la localidad. Hubo reclamos frente al municipio, tensión en la comisaría y quema de cubiertas en el centro.
La paciencia se agotó y la calle habló. Este lunes, cerca de las 20 horas, familiares de Kevin Hernández y vecinos de Lamarque se concentraron en la plaza frente al municipio para exigir lo que debería ser elemental: una búsqueda seria, sostenida y con recursos reales para dar con el paradero del joven de 26 años, visto por última vez la noche del domingo 22 de febrero.
En el improvisado encuentro con autoridades municipales, el reclamo fue directo y sin eufemismos. Denunciaron el lento accionar, la escasez de medios y una realidad que indigna: la brigada que lo busca cuenta con un solo vehículo y las cámaras del 911 no funcionan. Como si fuera poco, señalaron que durante los primeros siete días el operativo fue prácticamente simbólico y recién al octavo día se destinaron una veintena de agentes.
La crítica también apuntó al municipio, al que le reprocharon escasa intervención para agilizar gestiones y reforzar la búsqueda. Pero el malestar no terminó allí. Tras la concentración, los manifestantes se movilizaron hasta la unidad policial.
En la comisaría el clima fue aún más tenso. La familia aseguró que, desde la denuncia, la búsqueda fue mayoritariamente impulsada por ellos mismos. Contrastaron esa realidad con el despliegue de seguridad montado para un evento deportivo el mismo fin de semana en que apenas tres efectivos estaban abocados a rastrillar y recabar datos. La comparación fue inevitable y dolorosa.
Además, plantearon que existe una persona que habría sido la última en ver a Kevin y que solicitaron su detención preventiva por considerar que podría aportar datos relevantes. En el intercambio con el comisario, comenzaron a exigir con palmas la presencia de la fiscal que lleva la causa. Si bien hubo un contacto telefónico entre la funcionaria judicial y el jefe policial, la respuesta fue considerada insuficiente. La familia ya no quiere llamados: quiere presencia y decisiones.
El comisario informó que la fiscal en jefe llegaría desde General Roca el martes y que desde la fiscalía se había solicitado la presencia de los familiares en Choele Choel. Lejos de calmar los ánimos, el planteo encendió aún más el malestar. La exigencia es clara: que la fiscal se haga presente en Lamarque, donde desapareció Kevin y donde su familia no cesa en la búsqueda.
Como las respuestas no conformaron, el reclamo se trasladó nuevamente a la calle. Ya entrada la noche, familiares y vecinos se instalaron en una arteria céntrica, donde quemaron cubiertas y, entre bombos y consignas, aguardaban la llegada de la fiscal con información concreta sobre el avance de la investigación.
Cerca de la medianoche, la manifestación continuaba. El mensaje fue inequívoco: no se moverán sin respuestas claras de la Justicia. En Lamarque no sólo buscan a Kevin Hernández; buscan también un Estado que esté a la altura de la angustia que atraviesa a toda una comunidad.










