Con durísimas críticas y acusaciones de “desconexión con la realidad”, legisladores de la oposición salieron al cruce del discurso del gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, tras la apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura provincial. Las objeciones apuntaron a un denominador común: mientras el mandatario exaltó megaproyectos extractivos y promesas de inversiones futuras, evitó —según denunciaron— referirse a la crisis social, sanitaria, educativa y productiva que atraviesa la provincia.
La legisladora Magdalena Odarda fue una de las voces más contundentes. Apenas concluida la exposición del gobernador, cuestionó el anuncio de más de 200 proyectos mineros de oro, plata, uranio y litio, con especial énfasis en Calcatreu y la megaminería cordillerana. “¿Y la emergencia hídrica?”, disparó. “En cada paraje, en cada pueblo, en cada ciudad falta agua. Si hay agua para las mineras, no habrá agua para la gente y para los productores”, advirtió, trazando una línea directa entre el modelo extractivo y la escasez de un recurso vital.
Odarda también cargó contra los tres “megaproyectos estrella” de petróleo y gas en el Mar Argentino, al considerar que ponen en riesgo la biodiversidad del Golfo San Matías y miles de puestos de trabajo vinculados al turismo y la pesca. En ese marco, habló sin eufemismos de “negocios de extranjeros para extranjeros”, al remarcar la participación de capitales ingleses, árabes, italianos, chinos y emiratíes, con una YPF —a la que calificó de “mileísta”— relegada a un rol minoritario. “Por monedas, entrega nuestra soberanía, mientras el gas para miles de rionegrinos es inexistente o inalcanzable”, sostuvo.
La legisladora fue más allá y reprochó el silencio del gobernador sobre la venta de vastos territorios en la Cordillera rionegrina a capitales extranjeros, en zonas de frontera que —según afirmó— superan en extensión a toda el área metropolitana de Buenos Aires. Para Odarda, se trata de una amenaza directa a la integridad territorial del país. El contraste, subrayó, es brutal: cierre de escuelas rurales, médicos que abandonan hospitales por salarios “de vergüenza”, sistemas de salud colapsados, docentes sin clases por falta de insumos y sueldos indignos, policías cobrando por debajo de la canasta básica y economías regionales asfixiadas por la apertura de importaciones.
En la misma línea, Odarda cuestionó la ausencia total de políticas públicas para productores, pymes y cooperativas, el silencio sobre la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional —pese a la firma del Pacto de Mayo— y el apoyo provincial a la modificación de la Ley de Glaciares. Tampoco hubo, remarcó, una sola crítica a la gestión de Javier Milei por la represión a jubilados, periodistas y ambientalistas, ni condenas a los ataques contra civiles en Medio Oriente. Su cierre fue un mensaje directo al mandatario: “No nos siga regalando, señor Gobernador. El pueblo, tarde o temprano, se lo demandará”.
El legislador Luciano Delgado Sempé reforzó el diagnóstico opositor y habló de un discurso anclado en una “realidad paralela”. Denunció la omisión total de los problemas cotidianos de los rionegrinos: hospitales sin insumos, comisarías cerradas y destruidas, salarios básicos de 156 mil pesos para policías y 184 mil para docentes. “Pintó una provincia que no es la que estamos viviendo”, afirmó.
Delgado Sempé también cuestionó el relato oficial sobre inversiones y desarrollo. Señaló que las pocas inversiones privadas que llegan lo hacen por las condiciones naturales de la provincia, no por una política pública sostenida. “No hay inversión en lo público”, resumió, y criticó la política turística provincial, a la que acusó de priorizar eventos puntuales y costosos —como el motocross— mientras se desatienden problemas estructurales de servicios básicos en destinos como Las Grutas, El Cóndor, Playa Dorada o barrios sin acceso al agua.
Finalmente, puso la lupa sobre el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y el proyecto de GNL. Sin oponerse a la iniciativa en sí, advirtió que el esquema no dejará beneficios reales a la provincia: “Le van a pagar a Río Negro 24 millones de dólares en un negocio que genera 10.000 millones por año”. A eso sumó el perdón de deudas millonarias que, según sostuvo, podrían haberse traducido en soluciones habitacionales y alivio para los vecinos.
Con estas críticas, la oposición dejó en claro que el discurso inaugural no cerró filas ni marcó consensos. Por el contrario, profundizó una grieta política que expone dos miradas antagónicas: la del gobierno provincial, centrada en grandes anuncios y promesas de inversión, y la de quienes ven en ese relato un velo que intenta ocultar una provincia atravesada por carencias urgentes y sin un rumbo claro.









