Por Luciano Delgado Sempé – Legislador Provincial.- El gobierno de Río Negro intenta instalar que redujo considerablemente el monto de la factura de energía. La realidad es muy distinta: no es una baja real, es apenas un monto insignificante en la factura de los usuarios de la distribuidora de energía. Para una familia o una pyme, el supuesto “alivio” representa menos de 1.200 pesos, mientras las boletas siguen llegando con montos impagables y durante el año 2025 permitió incrementos muy superiores a la inflación, cuando salió a difundir que no permitiría aumentos luego de la última audiencia pública.
Volviendo al tema de IIBB, nos quieren hacer creer que el problema está resuelto, cuando en verdad el esquema impositivo sobre la energía de Río Negro sigue siendo profundamente injusto y distorsivo. Nuestra provincia cobra impuestos sobre la energía a los pequeños usuarios y a las pymes que compran a la distribuidora, mientras que quienes compran en el Mercado Eléctrico Mayorista no pagan ese impuesto.
Es decir:
El vecino, la jubilada, el comerciante y la pyme pagan impuestos ingresos brutos sobre la energía.
Los grandes usuarios que compran en el mercado mayorista, NO.
Esta desigualdad no es casual: es una decisión política. Y es una decisión que castiga al consumo básico, a la producción local y al trabajo rionegrino en post de ampliar la base tributaria y así ampliar la recaudación, perjudicando a los más vulnerables de los usuarios.
La energía no es un lujo, es un derecho esencial. Por eso la provincia no debería gravar la energía sino solamente al VAD ( VALOR AGREGADO DE DISTRIBUCION) y no sobre la energía que la distribuidora debería hacer Pass through.
Esto dejaría de perjudicar a los pequeños usuarios y a las pymes que compran a la distribuidora. Mas aún en una provincia que produce energía y que, paradójicamente, tiene una de las tarifas más caras del país.
Mientras se anuncian rebajas rimbombantes, no se discute el fondo del problema:
Un cuadro tarifario injusto.
Una estructura impositiva regresiva.
Una distribuidora que cobra caro y no invierte lo que corresponde.
Bajar menos de 1.200 pesos una factura de decenas o cientos de miles no es una solución. Es maquillaje. Es propaganda. Y es subestimar la inteligencia de las y los rionegrinos.
Desde nuestro lugar vamos a seguir diciendo lo que otros callan: la energía debe dejar de ser un gran negocio para unos pocos y volver a ser un servicio accesible para el pueblo.










