Con el 100% de las actas escrutadas, la candidata de Fuerza Popular obtuvo el 50,135% de los votos y superó por apenas 49.641 sufragios a Roberto Sánchez, quien denunció irregularidades en el voto en el exterior y anunció que no reconocerá el resultado.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de Perú confirmó este lunes el triunfo de Keiko Fujimori en la segunda vuelta presidencial, luego de completar el escrutinio del 100% de las 92.766 actas. La candidata de Fuerza Popular se impuso con el 50,135% de los votos válidos, frente al 49,865% obtenido por el postulante de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez.
De acuerdo con los resultados oficiales, Fujimori cosechó 9.223.396 votos, mientras que Sánchez alcanzó 9.173.755, una diferencia de 49.641 sufragios, uno de los márgenes más estrechos registrados en la historia electoral peruana. Se trata, además, de la tercera elección presidencial consecutiva definida por menos de 50.000 votos.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) prevé proclamar oficialmente a la presidenta electa el próximo 3 de julio. Posteriormente, Fujimori recibirá sus credenciales el 15 de julio y asumirá el cargo el 28 de julio, durante los actos por el Día de la Independencia, para gobernar el país en el período 2026-2031.
Sin embargo, el resultado quedó envuelto en una fuerte controversia política. Roberto Sánchez rechazó reconocer la victoria de su rival y denunció un supuesto fraude en la votación realizada por los peruanos residentes en el exterior. El dirigente de izquierda solicitó la anulación de esos sufragios, aunque el pedido fue desestimado por las autoridades electorales. Según su planteo, sin esos votos él habría resultado vencedor al haber obtenido mayor respaldo dentro del territorio peruano.
La elección presidencial fue considerada una de las más complejas de la historia del país, con 35 candidatos en la primera vuelta. La fragmentación del voto permitió que Fujimori encabezara esa instancia con apenas el 17,19% de los sufragios, seguida por Sánchez, que obtuvo el 12,03%.
El regreso del fujimorismo
La victoria representa un hecho histórico para la política peruana. Keiko Fujimori, de 50 años, logra llegar a la presidencia en su cuarta candidatura consecutiva, luego de haber perdido los balotajes de 2011 frente a Ollanta Humala, de 2016 ante Pedro Pablo Kuczynski y de 2021 contra Pedro Castillo.
El resultado marca además el retorno del fujimorismo al poder después de 26 años, desde la caída del gobierno de su padre, Alberto Fujimori, quien renunció en el año 2000 desde Japón en medio de un escándalo de corrupción y posteriormente fue condenado a 25 años de prisión por corrupción y delitos de lesa humanidad.
Durante la campaña, la dirigente reivindicó la gestión de su padre en materia de crecimiento económico, apertura comercial y lucha contra los grupos armados Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Su principal promesa electoral fue “recuperar el orden” frente al avance de la inseguridad y el crimen organizado.
La nueva presidenta asumirá el gobierno en un contexto de profunda inestabilidad institucional. En la última década, Perú tuvo ocho presidentes en diez años, producto de sucesivas crisis políticas y destituciones parlamentarias que marcaron uno de los períodos más convulsionados de la historia reciente del país.










