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INFORME ESPECIAL: EL “LOTEO SILENCIOSO” DE LA PATAGONIA (Video)

Por la Redacción (Basado en la investigación de Débora Mabaires / Odisea Submarina)-Geopolítica, capitulación y el enigma de Sierra Grande: Cómo la soberanía argentina se fragmenta entre capitales chinos, estadounidenses y emiratíes en Río Negro

En un contexto donde el discurso oficial insiste en el alineamiento de la Argentina con Occidente y se “sobreactúa” una sumisión a Washington ante las supuestas amenazas de las inversiones chinas a la seguridad nacional, la realidad territorial del país revela una paradoja cínica: mientras en los micrófonos se declaman batallas ideológicas, en los papeles se arriaron las banderas nacionales para izar la de la hipocresía corporativa.

Así lo denuncia la periodista y comunicadora Débora Mabaires en su canal Odisea Submarina, donde expone un pormenorizado informe sobre la pérdida de soberanía en la Patagonia. Según su análisis, la región se ha convertido en un “rompecabezas silencioso” donde conviven petroleras de Texas, servicios de inteligencia de Emiratos Árabes y puertos bajo control de la China comunista. El caso más emblemático de esta entrega, que convierte a los habitantes en “inquilinos potencialmente desechables” de su propia tierra, es el del complejo de Sierra Grande, en la provincia de Río Negro.

De polo estratégico nacional a pueblo fantasma

Para comprender la magnitud del despojo actual, Mabaires remite a los cimientos históricos. A principios de la década de 1970, el complejo ferrominero de Sierra Grande no era un paraje olvidado, sino el yacimiento de hierro más grande de Sudamérica. En 1969 se creó Hierro Patagónico Sociedad Anónima Minera (Hipazán o Ipazán) como cabeza de playa de un polo industrial monumental.

El Estado argentino no solo extraía mineral; construyó barrios, escuelas, hospitales y una imponente plataforma logística portuaria en Punta Colorada. El objetivo era doble: lograr la autonomía siderúrgica nacional (alimentando a las acerías estatales Somisa y Altos Hornos Zapla) y sentar soberanía en los puertos patagónicos. El resultado fue un crecimiento demográfico explosivo: de 600 a más de 20.000 habitantes.

Sin embargo, la llegada de Carlos Menem marcó el inicio del vaciamiento. En 1992, bajo la ola privatizadora, se decretó el cierre definitivo de Ipazán. La excusa técnica fue que el mineral tenía un alto contenido de fósforo, lo que encarecía su procesamiento. Mabaires destaca la ironía y el absurdo estratégico de esta medida: el fósforo es vital para la agricultura y los explosivos, y hoy Argentina debe importarlo por su deficiencia. Menem no solo cerró la mina, sino que desarticuló toda la cadena entregando Zapla y Somisa. El impacto social fue un éxodo dramático; Sierra Grande se transformó en un pueblo fantasma.

El “pasamanos” legal y la llegada del capital chino

La empresa cerrada fue rebautizada como Iparza (Hierro Patagónico, Río Negro S.A.) y quedó congelada. En 1993 se transfirió a la órbita de la provincia de Río Negro y, tras la reforma constitucional de 1994 que otorgó a las provincias la propiedad de los recursos naturales, se consumó lo que la periodista califica como “el pasamanos”.

En 2005, bajo la gobernación de Miguel Saiz, y ratificado mediante un acto público el 8 de noviembre de 2006, el complejo fue entregado por 99 años a la firma MCC (Metallurgical Corporation of China) por la irrisoria suma de 6.400.000 dólares. La maniobra esquivó al Congreso Nacional amparándose en la reforma del 94. Saiz blindó el contrato en el estatuto de la corporación y lo publicó en el boletín oficial provincial.

Lejos de ser un grupo privado, las siglas MCC representan a la Corporación Metalúrgica de China, una entidad que responde directamente al Consejo de Estado de la República Popular China.

El subsidio estatal para no producir

En 2016, MCC apagó los motores de la mina subterránea. La justificación fue que los precios internacionales del hierro hacían inviable la extracción, alegando que a la potencia asiática le convenía más explotar su propio mineral y dejar el subsuelo argentino intacto. Ante la extorsión y la amenaza de despidos masivos, la respuesta del Estado rionegrino fue la sumisión total.

A través del Decreto 248, la provincia de Río Negro otorgó a MCC un aporte no reintegrable (un subsidio) de 44 millones de pesos de fondos públicos. Es decir, los contribuyentes argentinos financiaron el mantenimiento de los túneles de una de las mineras más ricas del planeta. El resultado: la minera congeló la operación, dejó una guardia mínima y se quedó con la llave gratuita del puerto de Punta Colorado.

El verdadero botín: La llave logística del Atlántico

¿Por qué una potencia mundial se atrinchera en una mina que no produce? La investigación de Mabaires revela que el verdadero botín nunca fue el hierro. El activo real es el contrato de concesión integral por 99 años (vigente hasta 2105). Este instrumento jurídico otorga a Pekín el control absoluto del suelo, subsuelo, una servidumbre de paso de 32 kilómetros, el acceso hídrico del acueducto local y, fundamentalmente, las instalaciones portuarias de Punta Colorada con salida directa al Atlántico.

Mientras la prensa nacional se enfoca en la base de exploración de espacio profundo china en Neuquén (que sí pasó por el Congreso y tiene fines científicos), se mantiene en un silencio cómplice la ocupación de un puerto, un acueducto y un territorio estratégico en Sierra Grande.

La convergencia del capital transnacional: Wall Street y los Emiratos

La Patagonia se ha convertido en un tablero de ajedrez donde las ideologías son una pantalla para la tribuna. En los escritorios, el capital transnacional comparte el loteo sin banderas.

Por un lado, las petroleras de Estados Unidos, asociadas a fondos como BlackRock, necesitan una salida al mar para explotar Vaca Muerta. El lugar elegido para el mega oleoducto y gasoducto es Punta Colorado. El problema: la llave de ese puerto la tiene Pekín. Las corporaciones norteamericanas se ven obligadas a sentarse a negociar los accesos y la convivencia operativa directamente con los funcionarios comunistas de la MCC.

A esto se suma el avance de los Emiratos Árabes Unidos, que han acaparado tierras y adquirido un aeropuerto con capacidad operativa militar en la zona. Todo este entramado se blinda bajo el paraguas del RIGI y el Super RIGI (en tratamiento en el Congreso), un régimen diseñado a medida para que las corporaciones no dejen regalías, evadan impuestos y no generen empleo local, asegurando el control de 625.000 hectáreas en Río Negro por los próximos 75 años.

La ruta de la reversión: Cuatro pasos para frenar el despojo

Frente a este escenario donde la soberanía se pierde cediendo la “canilla física” de los recursos estratégicos, Mabaires traza una hoja de ruta con cuatro herramientas institucionales y ciudadanas para revertir el loteo silencioso:

  1. Frenar el avance del Super RIGI: Es la batalla legislativa urgente. Impedir que salga esta ley es evitar que se blinden estos enclaves como “bases de ocupación” que quitan a las provincias y al pueblo la capacidad de regular, cobrar impuestos o exigir trabajo argentino.
  2. Auditoría y rescisión por incumplimiento: El Estado provincial debe activar la rescisión del contrato con la MCC. Mantener la mina paralizada hace más de una década con fines especulativos y geopolíticos es una causal abierta de incumplimiento. La provincia puede revocar la adjudicación, recuperando el puerto y el agua sin pagar un dólar, y los recursos de la exportación de gas de Vaca Muerta quedarían para el desarrollo rionegrino.
  3. Exigencia de libre acceso y control público: Ningún enclave petrolero bajo el RIGI puede operar como un “Estado dentro del Estado”. Se exige control soberano sobre el aeropuerto de los Emiratos, el gasoducto, el puerto, la fiscalización ambiental de las monoboyas en el Golfo San Matías y el resguardo absoluto del agua de la meseta.
  4. Difusión y presión ciudadana: La transparencia es un arma. El silencio es el mayor aliado del despojo. La ciudadanía debe organizarse, exigir auditorías a los jueces y representantes políticos, y elevar el costo político de las entregas “entre gallos y medianoches”.

Conclusión

La Patagonia no ha dejado de ser argentina en los mapas, pero su infraestructura clave está siendo fragmentada en el tiempo y el espacio mediante contratos leoninos. La mina de Sierra Grande no produce un solo gramo de hierro desde hace más de una década, pero el capital extranjero se quedará hasta el siglo XXII por una inversión inicial de apenas 3.400.000 dólares (el valor real tras las operatorias).

Como advierte la periodista, el mensaje es claro y alarmante: “Quieren volvernos inquilinos en nuestra propia tierra y de ahí a la expulsión a impasos”. La defensa de la soberanía requiere dejar de lado los debates superficiales impuestos por los medios hegemónicos y exigir el control físico de los recursos. Porque si el territorio se ocupa, concluye Mabaires, “nosotros estaremos de más”.

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