La Organización de las Naciones Unidas (ONU) solicitó la flexibilización de las sanciones económicas que pesan sobre Venezuela con el objetivo de evitar que representen un obstáculo para el ingreso de ayuda humanitaria y para los planes de reconstrucción del país, tras el devastador doble terremoto que sacudió el territorio venezolano el pasado 24 de junio.
El pedido fue formulado por el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios y coordinador de Ayuda de Emergencia, Tom Fletcher, durante una visita a Playa Grande, en el estado La Guaira, una de las regiones más golpeadas por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5.
“Para nosotros siempre es importante que tengamos excepciones humanitarias, que nada de lo que necesitemos para el apoyo humanitario esté sujeto a sanciones”, afirmó el funcionario, al insistir en que cualquier restricción económica no debe interferir con la asistencia destinada a salvar vidas.
Una tragedia de enormes dimensiones
Según el último balance oficial difundido por el Gobierno venezolano, la catástrofe dejó hasta el momento 3.685 personas fallecidas y 16.740 heridas, mientras continúan las tareas de búsqueda, rescate y atención de los damnificados.
Las cifras oficiales también indican que:
- 6.462 personas fueron rescatadas.
- 86.794 familias recibieron asistencia humanitaria.
- 17.907 personas permanecen sin vivienda.
- 856 edificios sufrieron daños estructurales.
- 190 edificaciones colapsaron completamente.
A ello se suma una intensa actividad sísmica posterior al terremoto principal: desde el 24 de junio ya se registraron 1.076 réplicas, manteniendo en alerta a gran parte del país.
Impacto económico y reconstrucción
Fletcher advirtió que las consecuencias del desastre no se limitarán a la emergencia inmediata, sino que tendrán un fuerte impacto sobre la economía venezolana.
El funcionario sostuvo que los terremotos provocarán una situación económica extremadamente compleja que reducirá varios puntos del Producto Interno Bruto (PIB), por lo que consideró indispensable comenzar cuanto antes un proceso de reconstrucción integral.
En ese sentido, explicó que la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) trabaja junto a organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para diseñar mecanismos de recuperación a largo plazo.
“Existe esa necesidad a largo plazo de ayudar al pueblo venezolano en este momento, y no solo de lidiar con la situación humanitaria, sino también de lidiar con la reconstrucción a largo plazo, la reconstrucción del país. En última instancia, no solo reconstruir vecindarios, sino reconstruir la esperanza”, expresó.
Se necesitan otros 300 millones de dólares
De acuerdo con una evaluación conjunta realizada por la ONU y diversas organizaciones no gubernamentales, aún hacen falta 300 millones de dólares adicionales para atender las necesidades más urgentes de aproximadamente 1,3 millones de personas afectadas.
Ese monto se sumaría a una cifra similar que ya fue comprometida por la comunidad internacional, aunque los organismos humanitarios consideran que el volumen de recursos todavía resulta insuficiente frente a la magnitud del desastre.
Coordinación para garantizar la ayuda
Durante su recorrida por las zonas afectadas, Fletcher reconoció que la distribución de ayuda en una emergencia de semejante escala nunca alcanza niveles de eficiencia absoluta.
No obstante, aseguró que existen mecanismos sólidos de control para garantizar que la asistencia llegue efectivamente a quienes más la necesitan.
Asimismo, instó a fortalecer la coordinación entre los distintos actores involucrados en la respuesta humanitaria, incluyendo organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales, autoridades locales y el sector privado.
Amplio despliegue de asistencia
Las autoridades venezolanas informaron que la respuesta a la emergencia continúa desplegándose en todo el país.
Hasta el momento se distribuyeron:
- 9.603 toneladas de alimentos.
- 8.322.853 litros de agua potable.
- Atención médica para 25.970 pacientes.
Además, permanecen operativos:
- 29.567 efectivos de distintos organismos del Estado.
- 28.362 voluntarios.
- 4.388 rescatistas internacionales.
El Gobierno también confirmó que siguen funcionando 87 campamentos transitorios destinados a albergar a miles de personas que perdieron sus viviendas y que aún no pueden regresar a sus hogares.
Mientras avanzan las tareas de rescate y asistencia, la comunidad internacional comienza a centrar su atención en el enorme desafío que representará la reconstrucción de Venezuela, un proceso que, según la propia ONU, requerirá importantes recursos financieros, cooperación internacional sostenida y condiciones que permitan que la ayuda humanitaria fluya sin restricciones.










