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Cáñamo industrial en Argentina: potencial productivo, vacíos legales y una oportunidad aún postergada (Audio)

El desafío de transformar una promesa en una industria

Mientras en distintas partes del mundo el cáñamo industrial se consolida como una materia prima estratégica para la construcción, la industria textil, la alimentación e incluso la fabricación de componentes para la industria automotriz y aeronáutica, en Argentina el sector continúa atravesando una etapa embrionaria marcada por la falta de reglamentación, escasas inversiones y un desarrollo productivo limitado a pequeños emprendimientos cooperativos y experiencias de investigación.

Así lo sostuvo Alejandro Oviedo, fitoproductor canábico, divulgador y activista integrante de la Organización Cannábica de Bariloche, una de las agrupaciones pioneras del país en la temática, durante una extensa entrevista brindada a Radio Identidad y al diario digital PerspectivaVM.

Oviedo, quien además forma parte del Colectivo de Reflexión sobre los Consumos, un espacio federal dedicado al análisis de políticas de drogas y estrategias de reducción de riesgos y daños, participó recientemente del Segundo Congreso Internacional sobre Cannabis Medicinal y Cáñamo Industrial realizado en la Universidad Nacional Arturo Jauretche, en la provincia de Buenos Aires, donde integró una mesa de debate sobre uso adulto y políticas públicas vinculadas al cannabis.

Gabriel Murga, periodista brasileño y Alejandro Oviedo

Un sector con enorme potencial, pero escaso desarrollo

Según explicó el referente barilochense, el principal obstáculo para el crecimiento del cáñamo industrial en Argentina es la falta de una reglamentación integral que permita generar previsibilidad para productores e inversores.

“La ley de cáñamo industrial todavía tiene enormes vacíos. Hay muchos aspectos que no han sido reglamentados y eso impide que la actividad pueda desarrollarse plenamente”, señaló.

Actualmente existen experiencias productivas en distintos puntos del país, entre ellas emprendimientos en General Roca, Catriel, El Bolsón y otras provincias, pero la mayoría se encuentran enfocadas en etapas experimentales, de investigación o producción a pequeña escala.

Para Oviedo, la situación contrasta con el desarrollo internacional alcanzado por esta industria.

“Las aplicaciones del cáñamo son prácticamente inimaginables. Se utiliza para elaborar alimentos, aceites, materiales de construcción, textiles, fibras industriales y componentes para vehículos. Sin embargo, en Argentina todavía estamos muy lejos de aprovechar todo ese potencial”, afirmó.

De la alimentación a la construcción

Uno de los sectores que comienza a mostrar avances es el alimentario.

El entrevistado destacó que algunos emprendimientos están trabajando en el prensado de semillas para obtener aceites ricos en ácidos grasos esenciales como Omega 3 y Omega 6, considerados de alto valor nutricional.

También mencionó experiencias vinculadas a la producción de fitopreparados, alimentos derivados y otros productos de valor agregado.

En paralelo, el sector de la construcción aparece como uno de los más prometedores.

“Se está investigando mucho en la fabricación de ladrillos y otros materiales constructivos. Probablemente en los próximos años veamos una actividad nueva y complementaria que genere oportunidades de trabajo y producción”, indicó.

La fibra de cáñamo también posee aplicaciones en la industria textil, donde históricamente fue utilizada para la confección de prendas y cuerdas debido a su resistencia y durabilidad.

Una materia prima utilizada por las grandes industrias

Oviedo remarcó que el cáñamo ya forma parte de procesos industriales de empresas líderes a nivel mundial.

Mencionó que fabricantes de automóviles de alta gama como Lamborghini, Porsche, Mercedes-Benz y McLaren incorporan materiales derivados del cáñamo en algunos componentes de sus vehículos.

Lo mismo ocurre en la industria aeronáutica, donde empresas como Learjet utilizan materiales compuestos elaborados a partir de esta fibra vegetal.

“La resistencia y calidad del material hacen que sea muy valorado por distintas industrias. Muchas veces la gente desconoce que ya está presente en productos de uso cotidiano y en tecnologías de avanzada”, explicó.

Un pasado industrial olvidado

Lejos de tratarse de una actividad novedosa, el cáñamo tuvo antecedentes productivos importantes en Argentina.

Oviedo recordó el desarrollo que existió durante décadas en la localidad bonaerense de Jáuregui, donde funcionó una importante industria cañamera vinculada a la elaboración de fibras textiles.

Según explicó, la actividad fue perdiéndose progresivamente a partir de cambios legislativos y políticas prohibicionistas que terminaron asociando al cáñamo con otras variedades de cannabis, a pesar de sus diferencias productivas y químicas.

Situaciones similares ocurrieron en otros países latinoamericanos, incluido Chile, donde existieron importantes desarrollos industriales que también fueron interrumpidos durante distintos procesos políticos y militares.

La falta de reglamentación frena inversiones

Consultado sobre la ausencia de infraestructura industrial, Oviedo sostuvo que la principal explicación radica en la falta de un marco normativo claro.

“Las empresas no van a invertir millones de dólares en una actividad donde todavía existen tantas incertidumbres regulatorias”, afirmó.

Actualmente, explicó, los productores pueden cultivar pequeñas superficies experimentales, pero luego enfrentan dificultades para industrializar la materia prima debido a la inexistencia de maquinaria específica, plantas de procesamiento y cadenas comerciales consolidadas.

La situación genera una paradoja: existe interés por producir, pero faltan las condiciones para transformar esa producción en bienes industriales.

“Hoy estamos en una etapa donde podemos producir materia prima, pero todavía no tenemos desarrollada toda la cadena de valor”, resumió.

El rol de las cooperativas

Para Oviedo, el avance del sector depende principalmente del esfuerzo de cooperativas y pequeños emprendimientos que sostienen las experiencias existentes “a pulmón”.

Sin embargo, también advirtió sobre el riesgo de que, si las demoras regulatorias se prolongan, los beneficios futuros terminen concentrándose en grandes grupos económicos.

“La ley contempla herramientas para proteger a pequeños y medianos productores, pero si esas partes nunca se reglamentan, los perjudicados serán justamente quienes vienen sosteniendo la actividad desde hace años”, señaló.

Cannabis, cáñamo y los prejuicios persistentes

Durante la entrevista, Oviedo también se refirió a la persistencia de prejuicios sociales que dificultan el debate público sobre el tema.

Explicó que una parte importante de la población continúa asociando automáticamente cualquier referencia al cannabis con el uso recreativo de marihuana, sin distinguir las diferencias existentes entre las distintas variedades de la planta.

En ese sentido, aclaró que el cáñamo industrial destinado a la producción de fibra textil o materiales constructivos posee características morfológicas completamente distintas y concentraciones mínimas de compuestos psicoactivos.

“Son plantas que pueden alcanzar varios metros de altura y cuya finalidad principal es la producción de fibra. No tienen prácticamente utilidad para consumo recreativo”, indicó.

Sin escala para exportar

Respecto de las posibilidades de exportación, el referente consideró que actualmente son muy limitadas debido al escaso volumen de producción existente.

La mayor parte de los cultivos actuales están orientados a investigación y adaptación genética para determinar cuáles son las variedades más aptas para cada región del país.

“Estamos en una etapa donde todavía se estudia qué variedades funcionan mejor en Río Negro, La Pampa, Corrientes u otras provincias. Eso lleva tiempo y requiere mucha experimentación”, explicó.

Por el momento, las pocas exportaciones vinculadas al sector corresponden principalmente a proyectos relacionados con cannabis medicinal y no con cáñamo industrial.

Una planta adaptable a todo el territorio

Consultado sobre las posibilidades agronómicas del cultivo, Oviedo destacó la extraordinaria capacidad de adaptación del cannabis.

Según explicó, la planta tiene origen en regiones montañosas de Asia Central y, tras miles de años de expansión junto a las migraciones humanas, logró adaptarse a prácticamente todos los ambientes del planeta.

“Se puede encontrar creciendo en climas extremadamente fríos, incluso en zonas nevadas. Además, hoy existen sistemas de cultivo controlado que permiten producirla en cualquier lugar, independientemente de las condiciones climáticas externas”, señaló.

Incluso sostuvo que, mediante sistemas cerrados y controlados, sería técnicamente posible cultivarla en cualquier punto del territorio argentino.

Cooperativas frenadas y oportunidades pendientes

Hacia el final de la entrevista, Oviedo reveló que la cooperativa que impulsa junto a otros productores permanece paralizada por cuestiones administrativas derivadas de cambios institucionales ocurridos tras el recambio de gobierno nacional.

Según relató, la organización cumplió con todos los requisitos exigidos para su habilitación, pero el proceso quedó detenido por la desaparición o reestructuración de organismos vinculados a la producción y el desarrollo cooperativo.

A pesar de ese escenario, insistió en la necesidad de continuar difundiendo información y promoviendo el debate público.

“El desarrollo legislativo podría generar miles de oportunidades laborales, especialmente en un contexto de alto desempleo. Estamos hablando de una actividad que puede generar trabajo, valor agregado y desarrollo local con costos relativamente accesibles”, concluyó.

Para Oviedo, el futuro del cáñamo industrial en Argentina dependerá menos de las capacidades productivas —que considera ampliamente demostradas— y más de la decisión política de generar un marco regulatorio que permita convertir una promesa productiva en una industria capaz de generar empleo, innovación y desarrollo regional.

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