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(Video) Cuando las manos también salvan vidas: una capacitación que transforma la manera de responder ante una emergencia

En Coronel Belisle, los Bomberos Voluntarios y la Fundación Sordos Comahue impulsan un taller de Lengua de Señas Argentina para que la comunicación no sea una barrera en los momentos más difíciles. Una propuesta donde aprender a escuchar también significa aprender a mirar.

Quien hizo pública la novedad fue el comunicador y trabajador de la salud, Álvaro Cáceres. Hay emergencias en las que cada segundo cuenta. Un incendio, un accidente en la ruta, una urgencia médica o una evacuación son situaciones en las que comprender una indicación puede marcar la diferencia. Pero ¿qué sucede cuando quien necesita ayuda no puede comunicarse con quienes llegan para asistirlo? ¿Cómo se transmite tranquilidad, se explica un procedimiento o se advierte sobre un peligro cuando las palabras no alcanzan?

En Coronel Belisle, los Bomberos Voluntarios decidieron poner el foco en esa pregunta y avanzar hacia una respuesta tan sencilla en su planteo como profunda en su significado: aprender a comunicarse también con las manos.

Junto con la Fundación Sordos Comahue, el cuartel prepara el taller “Mis manos también salvan vidas”, una capacitación en Lengua de Señas Argentina (LSA) destinada a quienes trabajan en la primera línea de atención ante las emergencias. Una iniciativa que invita a pensar que, detrás de cada protocolo, cada sirena y cada operativo, hay personas que necesitan ser comprendidas, escuchadas y atendidas en condiciones de igualdad.

CRÉDITO VIDEO: ÁLVARO CÁCERES

Cuando la inclusión también es una urgencia

La propuesta parte de una realidad concreta: para las personas sordas e hipoacúsicas, una emergencia puede presentar dificultades adicionales cuando los equipos de respuesta no cuentan con herramientas para comunicarse de manera accesible.

En medio del humo, el ruido de las sirenas, la tensión de un accidente o la urgencia de una evacuación, comprender qué ocurre y qué hacer resulta fundamental. Poder expresar un dolor, advertir sobre un peligro o entender una instrucción de seguridad no debería depender de la posibilidad de escuchar.

Por eso, la capacitación busca brindar conocimientos básicos y prácticos de Lengua de Señas Argentina, orientados a facilitar el intercambio durante situaciones críticas. No se trata solamente de incorporar nuevos recursos técnicos, sino de reconocer que una respuesta verdaderamente efectiva debe contemplar las distintas maneras en que las personas se comunican.

La iniciativa está dirigida a bomberos, policías, trabajadores de la salud, choferes de ambulancia y agentes de Protección Civil y Defensa Civil. En definitiva, a todos aquellos que, en circunstancias difíciles, pueden convertirse en el primer contacto entre una persona en peligro y la ayuda que necesita.

Aprender de quienes conocen ese lenguaje

Uno de los aspectos más significativos del taller es que estará a cargo de instructores sordos. Su participación no solo aporta conocimientos específicos, sino que también permite acercarse a la experiencia y a la perspectiva de quienes se encuentran habitualmente con barreras de comunicación.

Aprender Lengua de Señas Argentina supone descubrir otra forma de construir mensajes, prestar atención a los gestos, observar las expresiones y comprender que la comunicación humana va mucho más allá de la voz.

En ese aprendizaje hay también una oportunidad para revisar hábitos y prejuicios. Porque la inclusión no consiste únicamente en adaptar procedimientos: implica reconocer al otro como interlocutor, respetar su autonomía y crear las condiciones para que pueda comprender y hacerse comprender.

En una emergencia, esa diferencia puede ser decisiva. Una indicación clara, una pregunta comprendida o un gesto oportuno pueden contribuir a reducir la incertidumbre y facilitar la tarea de los equipos de asistencia.

Dos encuentros para abrir nuevas puertas

El taller se desarrollará en dos jornadas teórico-prácticas de dos horas cada una, previstas para los jueves 15 y 29 de octubre, de 19:30 a 21:30.

Quienes participen de ambos encuentros recibirán material de apoyo y una certificación. La capacitación forma parte del proyecto Protocolo de Emergencias Accesible, que propone incorporar la accesibilidad como un componente esencial de la preparación y la respuesta ante situaciones de riesgo.

La propuesta tiene una virtud particular: transforma una preocupación amplia, como la inclusión de las personas con discapacidad, en una acción concreta y cercana. No espera a que aparezca una emergencia para preguntarse cómo actuar, sino que apuesta a la formación anticipada, al conocimiento compartido y a la preparación de quienes tienen la responsabilidad de auxiliar a la comunidad.

Una comunidad que aprende a comunicarse mejor

En los pueblos, los cuarteles de bomberos suelen representar mucho más que un servicio de respuesta ante el fuego. Son espacios de compromiso comunitario, solidaridad y trabajo voluntario, donde la prevención y la preparación forman parte de una tarea cotidiana que muchas veces permanece lejos de los grandes titulares.

Esta iniciativa amplía ese compromiso y le suma una dimensión profundamente humana. Porque estar preparados no significa solamente contar con herramientas, vehículos y equipamiento. También supone saber cómo acercarse a una persona asustada, cómo transmitirle confianza y cómo asegurarse de que comprenda lo que sucede a su alrededor.

“La comunicación también es una herramienta de rescate” es el mensaje que sintetiza el espíritu de la propuesta. Una frase que recuerda que salvar vidas no siempre comienza con una manguera, una camilla o una maniobra de primeros auxilios. A veces, empieza con la disposición a aprender un gesto nuevo.

En Coronel Belisle, esas manos que habitualmente se preparan para combatir incendios y asistir en accidentes se disponen también a construir puentes. Puentes entre lenguajes, entre experiencias y entre personas.

Porque una emergencia puede ser imprevisible, pero la inclusión se puede aprender, practicar y preparar. Y cuando llega el momento de pedir ayuda, ninguna persona debería quedar al margen por no poder escuchar una voz.

A veces, las manos también hablan. Y cuando quienes deben salvar vidas aprenden a comprenderlas, esas manos pueden convertirse en una herramienta más para cuidar a toda la comunidad.

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