El organismo respaldó a Caputo tras el 3,5% de marzo, pero mantuvo duras exigencias: acumulación de reservas, ajuste fiscal y reformas estructurales mientras el Gobierno busca volver a los mercados.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la revisión pendiente del programa con la Argentina y habilitó un desembolso de USD 1.000 millones, en una señal de respaldo al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, en un momento delicado para el equipo económico tras el salto de la inflación de marzo al 3,5%, que tensó la relación interna con el presidente Javier Milei.
Según reveló la periodista Luciana Glezer en La Política Online, el tema inflacionario fue central en Washington. Antes del anuncio formal, la titular del FMI, Kristalina Georgieva, se reunió con Caputo y anticipó: “Vamos a tratar con Caputo el último índice de inflación”.
El acuerdo permite despejar una urgencia financiera inmediata, pero no resuelve el problema estructural: la necesidad de dólares para afrontar los fuertes vencimientos de deuda de este año y el próximo. En ese contexto, en el mercado circula la versión de que el Gobierno trabaja con el banco UBS en una estrategia para regresar a los mercados voluntarios de deuda con tasas de un dígito. “Si logran cerrar en 9%, es un golazo”, evaluó un operador.
La dificultad radica en que el actual esquema no permite acumular reservas. Mientras el Banco Central compra divisas, el Tesoro las utiliza para pagar deuda, generando un circuito que no fortalece el stock. Por eso, el FMI fijó como meta que el país sume este año otros USD 10.000 millones en reservas.
En su comunicado, el organismo destacó las compras del Banco Central, que superaron los USD 5.500 millones en lo que va del año, y valoró la mejora en la capacidad para “gestionar shocks”, además de remarcar que la Argentina “sigue resistiendo bien” el impacto de la guerra en Medio Oriente gracias a su perfil exportador de energía. También subrayó que, por primera vez en seis años, las empresas pudieron repatriar dividendos.
Sin embargo, el respaldo vino acompañado de fuertes condicionamientos. El acuerdo mantiene la meta de superávit primario de 1,4% del PBI en un contexto de caída de la recaudación y ajuste sobre áreas sensibles. Además, vuelve a plantear la necesidad de avanzar en una reforma previsional y acelerar la eliminación del cepo cambiario y de los subsidios energéticos.
La principal exigencia pasa por la acumulación de reservas: el FMI estableció que deberán aumentar al menos USD 8.000 millones en 2026, mediante compras del Banco Central, emisión de deuda en dólares bajo legislación local, venta de activos estatales y financiamiento externo.
Puertas adentro del organismo también llamó la atención el procedimiento de aprobación. Fuentes citadas indicaron que, a diferencia del mecanismo habitual, primero se comunicó el entendimiento y luego se avanzó en su formalización, en lo que interpretan como una señal política de respaldo a la gestión de Milei.
El diario Tiempo Argentino consignó que la revisión estaba frenada desde hacía dos meses, en parte por incumplimientos en metas clave, especialmente en la acumulación de reservas. Aunque el Gobierno compró cerca de la mitad de los USD 10.000 millones previstos para este año, las reservas netas continúan en terreno negativo, lejos de los objetivos pactados.
En este escenario, el acuerdo con el FMI aparece como un alivio de corto plazo, pero deja abierto un frente de exigencias que tensiona la sostenibilidad del programa económico.










