En una extensa entrevista concedida a Sputnik, la consultora política y analista social Mayra Arena trazó un diagnóstico crítico sobre las consecuencias sociales del ajuste impulsado por el presidente Javier Milei. A partir de su experiencia investigando pobreza, consumos y percepciones sociales, sostuvo que el principal sector perjudicado por la actual coyuntura no es la pobreza estructural sino la clase media baja trabajadora, al tiempo que alertó sobre cambios culturales, deterioro de la convivencia, pérdida de movilidad social y una profunda crisis de representación política.
La clase media baja, el sector más golpeado
Arena sostuvo que los segmentos más vulnerables al actual contexto económico son aquellos que se ubican inmediatamente por encima de la pobreza estructural.
Según explicó, los sectores históricamente pobres continúan recibiendo algún tipo de asistencia o contención proveniente de iglesias católicas y evangélicas, organizaciones sociales, fundaciones o estructuras vinculadas al peronismo. En cambio, la clase media baja trabajadora se encuentra desprotegida.
“Si sos medio blanco en Argentina nadie sospecha que sos pobre”, resumió, al describir la situación de personas que hace apenas cinco años podían ser consideradas plenamente de clase media y hoy se encuentran al borde de la indigencia.
El ajuste agravó problemas preexistentes
Arena rechazó la idea de que las dificultades sociales hayan comenzado con la llegada de Milei al poder. Afirmó que muchos problemas venían desarrollándose desde hace años, pero aseguró que durante la actual gestión se produjo un empeoramiento acelerado.
A su juicio, prácticamente todas las brechas sociales se ampliaron y quienes ya estaban en una situación delicada se encuentran ahora aún peor.
Recordó que durante el gobierno de Alberto Fernández comenzaron a consolidarse fenómenos como:
- La normalización de salarios por debajo de la línea de pobreza.
- El crecimiento del multiempleo.
- La necesidad de tener dos o tres trabajos simplemente para sobrevivir.
- La aceptación social de condiciones laborales cada vez más precarias.
Definió este proceso como una “latinoamericanización” de la Argentina.
Cambios en el consumo y en la alimentación
La investigadora describió transformaciones significativas en los hábitos de compra de los sectores populares.
Señaló que los comerciantes no registran una disminución en la cantidad de operaciones realizadas, pero sí una reducción en el volumen de las compras.
Indicó que:
- El pan y los huevos alcanzaron niveles récord de consumo en los barrios populares.
- El huevo se convirtió en una de las principales fuentes de proteína para muchas familias.
- La carnicería tradicional fue desplazada por las granjas.
- El pollo y el cerdo reemplazan progresivamente a las carnes vacunas.
Para Arena, estos cambios reflejan una adaptación forzada de los hogares ante la pérdida del poder adquisitivo.
Tres necesidades básicas cada vez más inaccesibles
La analista planteó que toda persona que intenta mantenerse integrada socialmente necesita cubrir tres cuestiones esenciales:
- Alimentación.
- Vivienda.
- Movilidad.
Consideró que las tres dimensiones se encarecieron de manera extraordinaria.
El costo de moverse
Subrayó que el transporte se convirtió en una barrera creciente para los sectores vulnerables.
Como ejemplo, recordó el caso de una madre de dos niñas con discapacidad que perdió el beneficio de la SUBE subsidiada y ni siquiera contaba con recursos para trasladarse y realizar el reclamo correspondiente.
Según Arena, los problemas que afectan a jubilados, personas con discapacidad y sectores extremadamente pobres ya exceden la lógica del ajuste fiscal y revelan una concepción ideológica que privilegia únicamente a quienes son económicamente productivos.
En ese sentido, afirmó que existe una “bajada de línea” orientada a una suerte de exclusión de quienes no generan rentabilidad.
Críticas a la filosofía del gobierno
Arena vinculó esas políticas con la identidad ideológica del oficialismo y señaló que, al menos, el Gobierno no disimula sus convicciones.
Sostuvo que la administración Milei representa una concepción del Estado distinta a la que históricamente concebía al sector público como un contrapeso en favor de los más débiles.
En cambio, afirmó que la actual propuesta busca otro tipo de función estatal y que esa orientación continúa siendo respaldada por una parte importante de la sociedad.
Los pobres estructurales no son los más perjudicados
La consultora insistió en que los sectores históricamente pobres cuentan con mecanismos de asistencia relativamente consolidados.
Sin embargo, planteó un caso paradigmático: una joven pobre que logra terminar la escuela secundaria sin embarazo adolescente y que aspira a insertarse en el mercado laboral.
Según Arena, para ese perfil prácticamente no existen políticas públicas.
“No hay política social para quien intenta convertirse en clase trabajadora o clase media”, afirmó.
Violencia y transformaciones familiares
Uno de los apartados más extensos de la entrevista estuvo dedicado a los cambios observados en las dinámicas familiares.
Recordó que durante la pandemia y las cuarentenas prolongadas se multiplicaron las situaciones de hacinamiento y violencia intrafamiliar.
Explicó que en muchos hogares se registraban agresiones hacia mujeres y niños y que desde espacios de militancia peronista se promovían talleres y charlas orientadas a reducir esas prácticas.
Según Arena, en los últimos años se produjo una modificación drástica:
- La violencia física contra los hijos disminuyó notablemente.
- Los castigos corporales prácticamente desaparecieron.
- Pero esa transformación no fue acompañada por nuevas formas de autoridad y educación.
En consecuencia, afirmó que se está formando una generación de niños criados sin límites ni mecanismos claros de corrección.
Una convivencia social cada vez más difícil
La investigadora sostuvo que la sociedad argentina atraviesa una creciente crisis de convivencia.
Atribuyó parte de ese fenómeno a la pandemia y al fortalecimiento del individualismo.
Según describió:
- Las personas consideran que las normas no se aplican a ellas.
- Se generalizó una actitud de rebeldía permanente.
- Cada individuo busca excepciones para sí mismo.
- Existe una creciente dificultad para respetar pautas básicas de convivencia.
A su juicio, la experiencia pandémica y las contradicciones observadas en la dirigencia política contribuyeron a erosionar la confianza en las normas.
La meritocracia y la imposibilidad de ascenso social
Arena sostuvo que durante gran parte del siglo XX argentino la idea de que el esfuerzo individual permitía progresar era una realidad concreta.
Sin embargo, afirmó que ese escenario comenzó a quebrarse con la dictadura militar, se profundizó durante los años noventa y terminó de consolidarse en las décadas posteriores.
En su análisis:
- Las ciudades crecieron territorialmente.
- Las periferias se multiplicaron.
- La población aumentó.
- Pero los puestos de trabajo no crecieron en la misma proporción.
Esto generó la aparición de sectores sociales “sobrantes”, incluso en localidades del interior.
Asimismo, señaló que los pobres argentinos suelen migrar internamente y no al exterior, pero rara vez son reconocidos como parte integral de las comunidades que los reciben.
El cambio cultural y el voto a Milei
Arena afirmó que muchos votantes de Milei reconocen estar peor económicamente, pero mantienen su apoyo por razones culturales y de valores.
Durante una reciente visita a Córdoba, relató que tuvo dificultades para encontrar personas críticas del Presidente, aunque prácticamente todos admitían haber perdido capacidad económica.
A su entender, la identificación ideológica pesa más que la situación material.
“Somos todos pobres”
La analista manifestó especial preocupación por algunos cambios en el lenguaje popular.
Observó que la expresión “somos todos pobres” se instaló con fuerza.
Para ella, el cambio es significativo porque ya no se trata de “estar” pobre, sino de “ser” pobre, lo que implica una aceptación identitaria mucho más profunda.
Recordó que, décadas atrás, tanto un conductor televisivo exitoso como un cartonero podían definirse como integrantes de la clase media.
Del “transa” al “narco”
Otro cambio cultural que destacó es la transformación del lenguaje asociado al narcotráfico.
Explicó que anteriormente el vendedor barrial de drogas era denominado “transa”, término cargado de connotaciones negativas.
En cambio, actualmente se utiliza cada vez más la palabra “narco”, que según su visión posee una carga simbólica asociada al poder y al dinero.
Interpretó este fenómeno como una consecuencia del deterioro cultural y de la creciente centralidad del dinero como único factor de prestigio social.
El deterioro del Estado
Arena reconoció que los servicios públicos experimentaron un fuerte empeoramiento durante la actual gestión.
No obstante, admitió que la relación de los sectores populares con el Estado ya venía profundamente desgastada.
Según explicó, muchas personas perciben que la situación actual “siempre fue así”, aunque ella discrepa con esa visión.
Defendió la importancia de la educación y la salud públicas, recordando que sus hijos transitaron íntegramente por esos sistemas.
Afirmó que un país sano y educado constituye una condición esencial para el desarrollo nacional.
Rechazo al salario social universal
Consultada sobre la posibilidad de establecer un salario social universal, Arena se manifestó en contra.
Argumentó que una medida de ese tipo equivaldría a aceptar que una parte de la población quedó definitivamente excluida del sistema productivo.
Desde su experiencia personal de pobreza extrema durante los primeros veinte años de vida, sostuvo que los sectores populares necesitan ser incorporados activamente a un proyecto económico y no quedar reducidos a receptores permanentes de transferencias.
Para reconstruir escuelas, hospitales y barrios, consideró indispensable generar empleo y movilizar a toda la sociedad.
Autocrítica al peronismo
Arena formuló fuertes críticas hacia el peronismo.
Consideró que el movimiento comenzó a atribuirse una representación de los sectores populares que ya no poseía.
Entre los principales errores señaló:
- La “estatalización” de la militancia.
- La pérdida de contacto con trabajadores, comerciantes y vecinos.
- El alejamiento respecto de la realidad cotidiana.
- La tendencia a ignorar señales de malestar social.
Afirmó que la sociedad está dispuesta a soportar enormes sacrificios con tal de evitar el regreso del peronismo al poder y advirtió que, si esa situación no constituye una señal de alarma para el movimiento, podría no haber retorno.
La necesidad de escuchar
Arena sostuvo que la política suele ignorar aquello que no le genera problemas inmediatos.
Sin embargo, señaló que los sectores populares finalmente reaccionaron electoralmente apoyando a una fuerza que prometía destruir el sistema anterior.
En ese sentido, reivindicó la máxima peronista de que “la única verdad es la realidad” y consideró que el reclamo de cambio expresado por la sociedad debe ser escuchado.
Milei, la inflación y la movilidad social
Aunque calificó al Presidente como un “economista brillante”, Arena lo describió como un dirigente “muy cuadrado fuera de la economía” y sostuvo que es un “mal presidente” por no comprender la centralidad de los problemas sociales.
Afirmó que el principal activo del Gobierno es la búsqueda de estabilidad económica y la tranquilidad social.
Sin embargo, consideró que el oficialismo no podrá ofrecer aquello que la sociedad realmente necesita: movilidad social ascendente.
Sindicatos y nuevas formas de trabajo
La consultora planteó que el peronismo tiene dificultades para abandonar viejas categorías y suele hablar de un pasado que ya no existe.
Reconoció que durante su propia juventud un empleo alcanzaba para vivir y un segundo trabajo permitía ahorrar e incluso llevar de vacaciones a toda la familia.
Sin embargo, sostuvo que hoy la sociedad demanda futuro y no nostalgia.
Por ello, propuso pensar nuevas formas de protección para trabajadores independientes y monotributistas, capaces de garantizar beneficios similares a los del empleo formal tradicional.
Kicillof y el riesgo del “no retorno”
Consultada sobre liderazgos opositores, destacó al gobernador bonaerense Axel Kicillof como uno de los dirigentes con mayor voluntad política.
Criticó las disputas internas dentro del peronismo y sostuvo que el país atraviesa una situación demasiado delicada para concentrarse en diferencias menores.
Finalmente, alertó sobre el peligro de alcanzar puntos de “no retorno” en múltiples dimensiones sociales.
Utilizó como ejemplo a las personas en situación de calle, diferenciando entre quienes acaban de caer en esa condición y quienes, con el paso del tiempo, se transforman en “personas de la calle”, atravesadas por daños profundos vinculados a la salud mental, las adicciones y la exclusión.
A su juicio, procesos similares pueden producirse en materia laboral, económica y social.
Por ello concluyó que actualmente está en juego la posibilidad de preservar las condiciones que permitan reconstruir una sociedad con movilidad social y prosperidad, advirtiendo que “se están rompiendo cosas que antes no se rompían” y que, en consecuencia, “la patria está en peligro”.










