La obra sobre la Ruta Nacional 22 permanece paralizada desde octubre de 2023 y ahora sufrió una baja presupuestaria de más de $1.184 millones. Vecinos, comerciantes y transportistas continúan padeciendo las consecuencias de una infraestructura inconclusa y cada vez más deteriorada.
La ilusión de que finalmente se reactivara la obra de las rotondas en Choele Choel volvió a desvanecerse. Cuando desde distintos sectores políticos y municipales comenzaban a circular versiones sobre una posible reanudación de los trabajos, una nueva decisión del Gobierno nacional volvió a frenar cualquier expectativa.
La administración de Javier Milei resolvió avanzar con un fuerte recorte del gasto público mediante la Decisión Administrativa 202/2026, publicada este lunes en el Boletín Oficial. Entre las partidas afectadas aparece la denominada “Travesía Urbana Choele Choel”, que sufrió una baja de $1.184.178.200 destinados a obras de seguridad vial sobre la Ruta Nacional 22, incluyendo la rotonda de acceso al barrio Las Bardas y el tramo urbano de la ciudad.
La noticia cayó como un balde de agua fría en una comunidad que desde hace años convive con una obra inconclusa, desvíos peligrosos y un permanente deterioro de la infraestructura.
Las rotondas comenzaron a ejecutarse en 2022, pero los trabajos quedaron paralizados en octubre de 2023. Desde entonces, la obra ingresó en una especie de limbo administrativo. Luego de numerosos reclamos de vecinos y usuarios de la ruta, durante los primeros meses de 2025 se habilitó parcialmente la circulación sobre sectores aún sin terminar, una medida que alivió el tránsito pero aceleró el desgaste de carpetas asfálticas inconclusas y estructuras provisorias.
El municipio local intentó destrabar la situación mediante gestiones ante Nación, incluso con el acompañamiento del senador Miguel Pichetto. Hubo señales que alimentaron expectativas de reactivación, pero el nuevo ajuste presupuestario volvió a hacer retroceder el escenario. “Como en el juego de la Oca, volvimos varios casilleros para atrás”, resumieron con resignación vecinos que siguen de cerca el tema.
Actualmente la obra continúa en estado de “neutralización” administrativa y todavía resta ejecutar cerca del 40% del proyecto original. Entre los trabajos pendientes figuran la finalización de la carpeta asfáltica definitiva, la instalación de 112 luminarias —de las cuales solo se colocaron 31—, defensas de seguridad y toda la señalización vertical y horizontal.
Mientras tanto, las consecuencias se sienten todos los días. Vecinos del barrio Las Bardas deben utilizar calles internas como único acceso alternativo, soportando tránsito pesado que ya provocó daños en viviendas. Comercios de la zona también denuncian perjuicios económicos y complicaciones operativas por la falta de infraestructura adecuada.
Los desvíos de ripio se deterioran rápidamente cada vez que llueve y las condiciones de circulación generan preocupación constante entre automovilistas y transportistas.
En paralelo, los reclamos judiciales tampoco lograron resultados concretos. Un amparo impulsado por vecinos fue rechazado por el juez federal Hugo Greca, mientras continúan las gestiones del legislador Luciano Delgado Sempé ante Vialidad Nacional y la Justicia Federal.
Aunque en marzo de 2025 Vialidad Nacional había anunciado un plazo estimado de 25 meses para completar la obra, la realidad actual vuelve a sembrar dudas sobre ese cronograma. Más aún teniendo en cuenta que el costo estimado para terminar los trabajos rondaría hoy los $8.000 millones.
Por ahora, la postal sigue siendo la misma: una de las obras viales más importantes del Valle Medio convertida en símbolo de abandono, promesas incumplidas y una incertidumbre que parece no tener fin.










