La filtración a un programa de radio de Nueva York fue diseñada para observar las reacciones del gobierno venezolano, los medios, la opinión pública y el Congreso.
(Diario Red).- El presidente Donald Trump ha dado un paso más en su estrategia comunicacional y política al dejar saber, de manera fragmentada, que, por fin, había llevado a cabo un bombardeo a objetivos terrestres en Venezuela, uno de los países supuestamente fuente de drogas ilegales destinadas a Estados Unidos.
Trump mencionó una gran explosión en un muelle donde, según la inteligencia estadounidense, el grupo criminal conocido como Tren de Aragua almacenaba drogas ilegales destinadas al mercado estadounidense. La filtración a un programa de radio de Nueva York fue diseñada para observar las reacciones del gobierno venezolano, los medios, la opinión pública y el Congreso.
Trump mismo fue el primero en mencionar el ataque en una entrevista para John Castimaditis en el programa de radio The Cats and Colby Show transmitido por la 77 WABC desde Nueva York el 25 de diciembre de 2025.
Castimaditis, un donante importante en las campañas electorales de Trump, narró a su colega Rita Cosby que el presidente puso en espera una llamada con China para participar en el programa. Ahí Trump mencionó el bombardeo, sin dar más detalles técnicos ni decir si había sido un misil mar-tierra, aire-tierra y si lo había realizado la Armada estadounidense, la Fuerza Aérea, o la CIA.
Lo único que comentó fue que había ocurrido dos días atrás, contra unas instalaciones del Tren de Aragua en la costa de Venezuela y un ataque similar en las costas de Nigeria, en un segundo episodio que la prensa no investigó más y que hasta ahora sigue sin corroboración independiente.
La información que dio Trump en el programa de radio fue retomada rápidamente por otros medios. CNN transmitió en su programa que fuentes “familiares con el asunto” habían confirmado el ataque de la CIA a las instalaciones en la costa venezolana.
Las fuentes de CNN dijeron que las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos apoyaron a la CIA con datos de inteligencia. Sin embargo, el coronel Allie Weiskopf, portavoz del Comando de Operaciones Especiales, dijo a CNN que ese cuerpo no apoyó ni dio inteligencia para esa operación.
El New York Times publicó que la CIA fue la autora del ataque, según revelaciones de fuentes que habían recibido información de la operación, que pedían el anonimato. Las fuentes agregaron que las instalaciones estaban vacías en el momento del ataque y que no hubo víctimas humanas.
Hasta el momento de escribir estas líneas, el gobierno venezolano no había desmentido ni corroborado el ataque estadounidense y sus voceros habían guardado silencio. Los diarios venezolanos se limitaron a reproducir la información publicada en el New York Times sin ofrecer información concreta.
A pesar de la escasez de datos y de que el hecho no ha sido confirmado oficialmente, los medios ya mencionan una nueva dimensión en la política estadounidense. El diario británico, The Independent, publicó que el ataque constituía una escalada mayor de las acciones militares de la administración Trump en el Caribe.
The New York Times consideró el incidente como la primera operación conocida dentro de Venezuela, lo que sugiere que ha empezado el desarrollo agresivo de una nueva fase en la campaña de presión de la administración estadounidense contra el gobierno de Nicolás Maduro.
A pesar de que Trump tiene especial simpatía con otros gobiernos que tienen fama de represivos o autoritarios, el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro ha sido parte de los planes beligerantes de Trump desde su primera administración (2017-2021).
Mark Esper, quien fue secretario de Defensa en el primer gobierno de Trump publicó en su libro autobiográfico “Un juramento sagrado: memorias de un secretario de Defensa en tiempos extraordinarios” que él y el general Mark Miller, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, actuaban juntos para evitar que Trump tomara decisiones ilegales o contraproducentes para la seguridad estadounidense.
Entre ellas se encontraban el bloqueo de Venezuela y el lanzamiento de misiles contra el gobierno de Maduro.
En una entrevista con la periodista Norah O’Donnell para el programa 60 Minutos, realizada una semana después de la publicación de su libro en 2022, Esper menciona cómo contenían las ideas “locas” de Trump: “Se me ocurrió esta idea. En realidad, Mark Milley y yo la discutimos: lo que llamamos los ‘cuatro no’. Las cuatro cosas que teníamos que evitar que sucedieran entre ese momento y las elecciones [de 2020].
Que no hubiera retiradas estratégicas, guerras innecesarias, politización del ejército y mal uso del mismo. Y así, a medida que avanzamos en los siguientes cinco o seis meses, esa se convirtió en la métrica con la que medimos las cosas.”
Aunque el secretario Esper y el general Milley fueron obligados a renunciar más tarde, ambos lograron contener el bombardeo a Venezuela, Irán y México. Ahora ambos han sido desprovistos del acceso a la información clasificada del gobierno estadounidense y están fuera del servicio público.
Para evitar que hubiera personas críticas como Esper o Milley en su segunda administración, Trump se encargó de rodearse de personas que le ofrecían lealtad absoluta y que no pondrían ningún cuestionamiento a sus ideas o decisiones.
Con el nombramiento de Pete Hegseth, un ex miembro de la Guardia Nacional de bajo rango y luego comentarista de la Cadena Fox, y la disminución de la importancia del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas en la cadena de mando y la toma de decisiones en materia militar, Trump ha venido ejecutando, una a una, cada parte de su plan original: Ya bombardeó objetivos en Irán y Venezuela.
Si este orden de hechos sigue sucediendo de la misma manera, la pregunta no será sobre si bombardeará objetivos en México o no, sino cuándo lo haría.










