Mientras Provincia destacó el respaldo mayoritario al proyecto energético vinculado al GNL y Vaca Muerta, organizaciones ambientales, vecinos y gremios cuestionaron el operativo policial y denunciaron riesgos ambientales y escaso impacto laboral para la comunidad local.
La audiencia pública por el Gasoducto Dedicado Tratayén–San Antonio Oeste y el proyecto de licuefacción de gas natural (GNL) en el Golfo San Matías dejó una fuerte disputa entre el discurso oficial de “consenso social” y las manifestaciones de rechazo que se hicieron visibles fuera del gimnasio municipal de San Antonio Oeste, rodeado por un amplio operativo policial.
El Gobierno de Río Negro calificó la instancia como “un éxito” y destacó el nivel de participación registrado durante la jornada. Según datos preliminares, hubo 168 oradores inscriptos, con más de 80 exposiciones a favor del proyecto y cerca de 20 en contra, además de 22 presentaciones realizadas por escrito. También se incorporaron consultas técnicas y observaciones vinculadas al impacto ambiental, social y económico de la iniciativa.
La secretaria de Estado de Energía y Ambiente, Andrea Confini, aseguró que “Río Negro empieza a escribir su historia como provincia energética” y sostuvo que las obras asociadas al desarrollo del gas y el GNL representan “una oportunidad histórica para el crecimiento económico, la generación de empleo y el desarrollo de infraestructura estratégica”.
En la misma línea, desde el Gobierno provincial remarcaron que Río Negro comienza a consolidarse dentro del mapa energético nacional a partir de la infraestructura vinculada a Vaca Muerta y a la exportación de Gas Natural Licuado desde el Golfo San Matías.
La secretaria de Ambiente y Cambio Climático, Judith Jiménez, defendió el proceso de evaluación ambiental y señaló que “la audiencia pública permite que todos los sectores puedan expresarse, acceder a la información técnica y participar activamente”.
El proyecto contempla la construcción de un gasoducto de 472,5 kilómetros y 36 pulgadas de diámetro, con capacidad para transportar 28 millones de metros cúbicos diarios de gas desde Tratayén, en Neuquén, hasta San Antonio Oeste. La obra incluirá además una planta compresora en Allen, válvulas de seccionamiento, estaciones de medición y sistemas de control operativo.
El objetivo es abastecer las futuras unidades flotantes de licuefacción de gas natural en el Golfo San Matías, destinadas a la producción y exportación de GNL.
Sin embargo, mientras se desarrollaba la audiencia, afuera del gimnasio municipal se concentraron ambientalistas, organizaciones sociales y distintos gremios para expresar su rechazo al proyecto. Las protestas estuvieron acompañadas por un fuerte despliegue policial, con cerca de 200 efectivos, vallados, calles cortadas y controles en distintos puntos de la ciudad.
La escena dejó una fuerte lectura política en medio de una audiencia que debía garantizar participación ciudadana, pero que para muchos vecinos reflejó el creciente nivel de conflictividad social en torno al proyecto.
Las organizaciones que se oponen a la iniciativa advierten sobre posibles impactos negativos en el ecosistema costero, contaminación de napas, aumento del tránsito pesado y riesgos asociados a la actividad hidrocarburífera en una zona sensible del Golfo San Matías.
También cuestionan las promesas de desarrollo económico y generación de empleo. “Nos venden progreso, pero los puestos importantes ya vienen ocupados y a nosotros nos dejan la contaminación”, fue una de las frases repetidas por vecinos que participaron de la protesta.
Para los sectores críticos, el avance del proyecto responde más a intereses empresariales y a la estrategia energética nacional que a las necesidades de la comunidad local. Mientras dentro del recinto predominaban las exposiciones técnicas y los argumentos oficiales, afuera crecía el temor de que San Antonio Oeste termine asumiendo los costos ambientales y sociales de un negocio que, aseguran, beneficiará principalmente a las grandes empresas del sector energético.









