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Inteligencia Artificial: entre mitos y oportunidades reales para la salud y la sociedad

Javier García Guerrero, director del Centro de Altos Estudios en TICs para salud digital, desactiva alarmas sobre riesgos de agentes de IA y destaca aplicaciones concretas que ya salvan vidas, predicen enfermedades y asisten a personas con discapacidad, mientras advierte que Argentina “está detrás de República Dominicana o Perú” en desarrollo tecnológico.

Un especialista argentino en inteligencia artificial advirtió que demonizar la tecnología por sus vulnerabilidades es un error que impide aprovechar sus beneficios en áreas críticas como la salud. Javier García Guerrero, quien dirige el Centro de Altos Estudios en TICs dedicado a la salud digital en la Universidad de Salud, explicó que, con medidas de ciberseguridad apropiadas y el desarrollo de IA soberana entrenada con datos locales, es posible neutralizar riesgos y potenciar aplicaciones que ya reducen mortalidad por cáncer, aceleran el descubrimiento de fármacos y mejoran la inclusión de personas con discapacidad.

“Si los agentes virtuales fueran tan fácilmente engañables como sugieren algunos estudios, ya hubiera terminado la guerra cibernética entre Rusia y Estados Unidos”, afirmó García Guerrero en una entrevista, cuestionando conclusiones alarmistas sobre la manipulación de sistemas de IA. El experto comparó el uso inadecuado de estas herramientas con “tomar 10 o 20 pastillas de una medicación beneficiosa en el mismo momento”: el problema no es la herramienta, sino su aplicación sin reglas.

Aplicaciones que ya transforman la medicina

Entre los casos concretos que ilustran el potencial de la IA, García Guerrero mencionó:

  • Diagnóstico temprano: Sistemas capaces de predecir cáncer de mama hasta seis años antes de la aparición de síntomas, lo que en España contribuyó a reducir la mortalidad a un tercio en cinco años.
  • Telemedicina accesible: Aplicaciones que, mediante un teléfono móvil, discriminan si el llanto de un bebé requiere atención inmediata o tratamiento sintomático, sin necesidad de intervención médica presencial.
  • Aceleración de investigaciones: Descubrimiento de vacunas y fármacos en meses en lugar de años, mediante el análisis inteligente de moléculas y principios activos.
  • Inclusión para personas con discapacidad: Herramientas que ofrecen subtitulado en tiempo real para personas sordas, descripción auditiva para personas ciegas o explicaciones adaptadas para quienes tienen limitaciones cognitivas.

El concepto de “Inteligencia Artificial Soberana”

Frente a la dependencia de modelos extranjeros, García Guerrero propuso el desarrollo de IA soberana: algoritmos de código abierto que pueden entrenarse con datos locales, normas legales propias y criterios bioéticos regionales. “No es que todos estamos abrevando de una fuente que viene de Estados Unidos y que la pueden manipular”, explicó. En ámbitos sensibles como la salud, el uso de plataformas comerciales como ChatGPT o Gemini está “contraindicado e incluso prohibido” por riesgos de confidencialidad, mientras que soluciones locales permiten mantener la privacidad y la soberanía de los datos.

Argentina, rezagada en una carrera global

El especialista alertó que, según un informe de la CEPAL, Argentina se encuentra entre los países de América Latina con menores avances en inteligencia artificial, por detrás de naciones como República Dominicana o Perú. “Escuchamos discursos oficiales que prometen inversiones de 20 mil millones de dólares, pero son fuegos artificiales insustanciales”, criticó. García Guerrero señaló que la falta de inversión en ciberseguridad, capacitación y infraestructura frena el potencial de instituciones de referencia como el CONICET, el INTA o el Hospital Garrahan, que “intentan investigar y incorporar tecnología, pero están arrinconados, sin presupuesto y con despidos”.

El rol de la educación y los medios

Para cerrar la brecha entre la tecnología y la ciudadanía, García Guerrero enfatizó la necesidad de incorporar la inteligencia artificial en las currículas universitarias y de que los medios de comunicación socialicen sus aplicaciones reales más allá del “chismorreo de cosas menores”. “Como profesores formados en la universidad pública, tenemos la obligación de seguir al servicio de la gente que nos financió con sus impuestos”, afirmó, destacando que el periodismo independiente es clave para visibilizar trabajos que, “anónimamente, hacen una Argentina mejor posible”.

La conclusión del experto es contundente: “No neguemos que existen alternativas. La inteligencia artificial no es un oráculo mágico ni una amenaza incontrolable; es una herramienta que, con regulación adecuada y enfoque ético, puede hacer que con el mismo presupuesto tengamos un sistema de salud poblacional mejor, más inclusivo y eficiente”.

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