El periodista y analista internacional Carlos Aznárez publicó en el portal Al Mayadeen un extenso artículo en el que sostiene que Israel desarrolla una estrategia de expansión de su influencia política, militar, económica y diplomática en América Latina y el Caribe. El texto analiza la política exterior de distintos gobiernos de la región y plantea que esa presencia se fortalece mediante acuerdos de cooperación, inversiones estratégicas y alianzas en materia de seguridad.
En el caso de Argentina, Aznárez afirma que el vínculo bilateral experimentó una profundización desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia. Según el autor, ese acercamiento se expresa en acuerdos de cooperación en defensa e inteligencia, en el fortalecimiento de los vínculos diplomáticos y en una mayor sintonía política con el gobierno encabezado por Benjamín Netanyahu.
El artículo también dedica apartados específicos a Paraguay, Chile, Bolivia, Panamá, Guatemala, El Salvador y Costa Rica. En cada uno de esos casos, el periodista describe distintos acuerdos comerciales, tecnológicos, militares o de cooperación en materia hídrica y de seguridad, que interpreta como parte de una estrategia regional impulsada por el Estado de Israel con el respaldo de Estados Unidos.
Entre los aspectos que considera más relevantes, Aznárez menciona la participación de la empresa estatal israelí Mekorot en proyectos vinculados a la gestión del agua en varios países latinoamericanos, así como la firma de tratados de libre comercio, convenios de capacitación militar y acuerdos de intercambio tecnológico.
El texto también incorpora una lectura histórica sobre la relación de Israel con algunos gobiernos latinoamericanos durante las décadas de 1970 y 1980, especialmente en Centroamérica, y sostiene que esas experiencias forman parte de una continuidad en la política exterior israelí hacia la región.
Asimismo, el autor dedica un apartado a Venezuela, donde interpreta que la asistencia israelí brindada tras los recientes terremotos constituye también una oportunidad para reconstruir vínculos diplomáticos con ese país, que rompió relaciones con Israel en 2009.
En sus conclusiones, Aznárez sostiene que la influencia israelí continúa expandiéndose en América Latina mediante alianzas políticas, económicas y militares, y advierte sobre la incorporación en distintos países de definiciones jurídicas vinculadas al antisemitismo impulsadas por la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA), aspecto que, según su análisis, podría tener consecuencias sobre el debate público en torno al conflicto palestino-israelí.










