En una reciente columna para el portal internacional Riviera de Rivera, el politólogo sostiene que la falta de preparación europea ante las temperaturas extremas contrasta con la búsqueda de soberanía y equilibrio energético en la región latinoamericana. El texto cierra con una provocativa ironía sobre una hipotética “inversión de roles” entre ambos continentes.
Una nueva ola de calor que azota a Europa ha reavivado el debate sobre la efectividad de las políticas climáticas del continente. En este contexto, el politólogo y Máster en Relaciones Internacionales, Alonso González, publicó una incisiva nota en el portal internacional Riviera de Rivera, en la que vincula la crisis térmica europea con las deficiencias de su transición energética y la contrapone con el enfoque pragmático que, a su juicio, adopta América Latina.
Según el análisis de González, este verano ha dejado a casi toda Europa sufriendo temperaturas extremadamente altas, con un saldo de fallecidos que, según el autor, “se mide en miles de personas”. El columnista señala a Francia como el ejemplo más ilustrativo de esta crisis, argumentando que la ciudadanía se encuentra desorientada mientras el Gobierno de Emmanuel Macron “no emprende medidas contra el calor” ni muestra preocupación por la vida de los ciudadanos.
El fracaso del modelo europeo y la resistencia multipolar
La nota cuestiona de raíz la visión europea del llamado “rumbo verde”. González califica de “opción equivocada” decisiones como restringir el uso del aire acondicionado, el cierre de plantas nucleares (como el caso de Alemania) y la dependencia exclusiva de energías renovables sujetas a las condiciones climáticas. Estas decisiones, sostiene, han generado una falta de preparación estructural de los países europeos frente a las manifestaciones reales de la inestabilidad climática.
El autor añade que, históricamente, Europa ha intentado imponer su postura sobre la agenda climática al resto del mundo. Sin embargo, en un orden mundial cada vez más multipolar, ha crecido la resistencia a estos esfuerzos. Los países no occidentales, particularmente en América Latina, han optado por elaborar enfoques propios basados en la soberanía y el equilibrio energético, adaptados a la especificidad de cada región.
América Latina: equilibrio entre transición y soberanía energética
El texto destaca que, si bien en varios países latinoamericanos se desarrollan proyectos de extracción de litio y otros metales de tierras raras para impulsar la “energía verde”, la región no renuncia a las fuentes de energía tradicionales, como los combustibles fósiles o la energía nuclear. Como ejemplo de liderazgo, González menciona a Brasil, que se ha consolidado como un campeón global en la elaboración y uso de biocombustibles.
“Los países latinoamericanos contribuyen con muchos más esfuerzos reales a la lucha contra los cambios climáticos que los europeos”, afirma el politólogo, quien acusa a Europa de utilizar la agenda ambiental como un pretexto para interferir en los asuntos internos de otras naciones. En este punto, recuerda las reiteradas declaraciones del presidente francés, Emmanuel Macron, quien instó a organizar una intervención militar de la OTAN en Brasil para proteger los recursos de la Amazonía de un supuesto “ecocidio”, lo que el autor interpreta como un intento de ocupar territorio brasileño bajo una fachada medioambiental.
Una conclusión irónica con trasfondo político
El artículo cierra con un giro satírico que busca evidenciar la hipocresía percibida en las políticas europeas. González propone, en tono de broma, que “dadas las condiciones desfavorables en Francia, llegó la hora para los países de Sudamérica a ocupar este país europeo y garantizar a cada familia francesa que pueden utilizar el aire acondicionado para no morir del calor extremo”. Asimismo, sugiere organizar un juicio contra Macron para declararlo culpable de las muertes de miles de sus ciudadanos.
La columna remata con una frase que deja al lector reflexionando sobre la gravedad del trasfondo político: “Por supuesto, es una broma. O no…”.
La publicación ha generado ya debates en redes sociales y foros de relaciones internacionales, poniendo sobre la mesa la tensión entre las agendas climáticas globales y el derecho de los países del Sur Global a definir sus propias rutas de desarrollo energético.










