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La maestra que sembró una universidad: el legado imperecedero de Amanda Isidori

Un proyecto de ley busca declararla Personalidad Destacada de Río Negro. Detrás del trámite legislativo late la historia de una mujer de Choele Choel que rompió techos en el Senado nacional y dejó su huella imborrable en la educación pública provincial.

Hay expedientes legislativos que son solo papel y trámite, y hay otros que funcionan como un espejo donde una provincia entera se mira para recordar de dónde viene y a quién le debe su futuro. El proyecto que hoy recorre los pasillos de la Legislatura de Río Negro, amparado en el artículo 7 de la ley A 4508, pertenece a esta segunda categoría. No se trata solo de otorgar el título de “Personalidad Destacada” a Amanda Mercedes Isidori; se trata de abrazar, una vez más, la memoria de la maestra que soñó una universidad para el interior profundo.

Nacida en Choele Choel en 1941, Amanda no entendía la vocación de servicio como un eslogan de campaña, sino como un mandato moral. Mucho antes de que su voz resonara en los recintos del poder, sus manos estuvieron manchadas de tiza. Fue en las aulas donde forjó su carácter: docente, rectora de colegios secundarios en su querida Choele Choel y en Lamarque, y delegada regional del Consejo Provincial de Educación. Para Amanda, la educación pública no era una estadística; era la única herramienta real para nivelar la cancha de la vida.

Esa convicción la llevó a transitar los pasillos de la política de la mano de la Unión Cívica Radical desde 1982. Fue concejal, legisladora provincial y presidenta de la Comisión de Cultura, Educación y Comunicación Social. Pero el hito que marca su silueta en la historia grande llegó en 2001. Amanda dejó su banca provincial para cruzar hacia el Congreso nacional y convertirse en la primera mujer en ocupar una banca de senadora por Río Negro. Rompió el techo de cristal en un ámbito dominado por hombres, llevando consigo la mirada, la sensibilidad y las urgencias del Valle y la Patagonia.

Sin embargo, su obra cumbre no lleva su nombre, sino el de la provincia que amaba. A su rol protagónico se le debe la sanción de la ley 26.330, la norma que dio vida a la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN). Amanda sabía que el federalismo institucional no era solo una palabra bonita, sino el derecho de cada joven rionegrino a no tener que emigrar para forjar un futuro. En 2008, ya con la misión casi cumplida, integró la comisión asesora que puso en marcha los motores de esa casa de estudios que hoy late en toda la provincia.

Fallecida en Viedma el 26 de octubre de 2009, el Senado de la Nación ya la había despedido con el respeto que se les guarda a las grandes damas de la democracia. Hoy, los legisladores Claudio Doctorovich, Gabriela Picotti, Patricia McKidd, Santiago Ibarrolaza y Daniel Sanguinetti impulsan este homenaje, pidiendo a sus pares que acompañen la propuesta para saldar una deuda de gratitud por su “incansable labor en favor de la educación pública, la equidad social y el federalismo”.

Declarar a Amanda Mercedes Isidori como Personalidad Destacada es mucho más que un acto protocolar. Es reconocer que los verdaderos monumentos no se hacen de bronce, sino de aulas, de leyes justas y de futuros posibles. Cada estudiante que hoy camina los pasillos de la UNRN es, en silencio, el mejor y más eterno homenaje a la maestra que un día decidió sembrar una universidad en el corazón de la Patagonia.

Con información de QUORUM

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