Trabajadores aseguran sufrir hostigamiento, informes disciplinarios “irregulares” y falta de herramientas básicas. Desde ATE anticipan posibles medidas gremiales ante un clima laboral que describen como “insostenible”.
El maltrato y la persecución laboral vuelven a quedar en el centro de la escena en el municipio de Choele Choel, tras nuevas denuncias de trabajadores que describen un clima interno marcado por el hostigamiento, la precarización y la falta de condiciones mínimas para desempeñar sus tareas.
Según testimonios recogidos en las últimas horas, empleados municipales —en su mayoría precarizados— aseguran ser objeto de destrato por parte del responsable del área de Espacios Verdes. Se trata del mismo funcionario que tiempo atrás había sido cuestionado por el uso indebido de un mototriciclo municipal. En esta oportunidad, lo señalan por la elaboración de informes disciplinarios por supuestos incumplimientos laborales, llegadas tarde y ausencias injustificadas.

Sin embargo, compañeros de los trabajadores involucrados sostienen que dichos informes serían “falsos en su contenido”, aunque formalmente correctos. “El informe existe, pero lo que dice no es verdad”, aseguran, en un contexto donde muchos empleados, con salarios que —afirman— se ubican por debajo de la línea de indigencia, no se encuentran sindicalizados y quedan expuestos sin respaldo gremial.
A estas denuncias se suman otras situaciones que reflejan la precariedad cotidiana. Durante esta semana, trabajadores relataron que fueron enviados a realizar tareas de limpieza de hojas sin contar con herramientas básicas como palas o escobillones. Según indicaron, la falta de insumos no responde a problemas en el pañol, sino a decisiones del área. Incluso cuando se entregan herramientas, aseguran que muchas están en condiciones deficientes: mencionan azadas con cabos improvisados, pesados y poco funcionales, que vuelven el trabajo más exigente físicamente.
“Parece que los funcionarios nunca trabajaron en estas tareas, no saben cómo debe ser una herramienta para hacer más eficiente el trabajo”, expresó uno de los obreros consultados.
Las denuncias no son nuevas. Desde hace meses se acumulan testimonios públicos y reservados que describen un clima laboral adverso. A fines de febrero, una joven profesional del área de turismo hizo público su paso por distintas dependencias municipales, al que definió como “una película de terror”. En su relato, apuntó contra directivos y funcionarios jerárquicos, denunciando situaciones de maltrato, favoritismo y falta de respuestas institucionales.
La ex trabajadora afirmó que, tras elevar sus reclamos incluso al intendente Diego Ramello, no obtuvo soluciones y fue trasladada de área en área, repitiéndose —según su testimonio— los mismos patrones de hostigamiento. “Fui la que molestó, la que hizo ruido, por eso quedé afuera”, sostuvo.
A estos antecedentes se suman denuncias difundidas en enero, tras una publicación sobre salarios de pobreza, donde trabajadores mencionaban amenazas veladas de despido, controles excesivos y prácticas disciplinarias, como la toma de fotografías durante pausas informales.
En este contexto, desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), la secretaria general del Valle Medio, Mariela Rodríguez, reconoció la gravedad de la situación y no descartó medidas gremiales. “Si hay que tomar medidas, se van a tomar. No le debo nada a ningún político ni a ningún intendente”, afirmó, al tiempo que advirtió que “en Choele están pasando muchas cosas” y que podría haber acciones en el corto plazo.
Mientras tanto, crece la preocupación entre los trabajadores municipales, que describen un escenario de creciente tensión, sin canales efectivos de respuesta y con condiciones laborales que, aseguran, se deterioran día a día.









