Cesira Mullally, secretaria general del sindicato, denunció que la medida del Gobierno provincial busca “disciplinar a quienes cuestionan” y advirtió sobre el impacto en la participación sindical en los espacios de decisión del sistema sanitario rionegrino.
La secretaria general de ASSPUR, Cesira Mullally, vinculó la no renovación de las licencias gremiales de la conducción sindical con “una decisión política de excluir al gremio de los espacios de discusión sobre la salud pública en Río Negro”. En una entrevista con el Programa Raíz Informativa, conducido por el periodista Pedro Caram, la dirigente sostuvo que la situación “no afecta solamente a las dirigentes alcanzadas, sino que apunta directamente a la organización sindical”.
Mullally explicó que las únicas dirigentes con licencia gremial dentro de ASSPUR eran ella y la secretaria gremial, Marisa Albano, quienes habían completado el trámite administrativo correspondiente. Sin embargo, este año el Gobierno provincial resolvió no renovarlas argumentando que el sindicato “no cuenta con personería gremial en la provincia”.
La dirigenta rechazó de plano esa interpretación: “La situación de los gremios se regula a nivel nacional. ASSPUR tiene presentada su certificación de autoridades y el argumento utilizado para quitar las licencias no corresponde”. Para Mullally, la medida forma parte de “una estrategia más amplia para dejar al sindicato sin participación en los ámbitos donde se discuten salarios, condiciones laborales y el funcionamiento del sistema sanitario”.
Espacios de diálogo cerrados y sumarios en contexto
En esa línea, recordó que la llamada Mesa de Salud —espacio de participación conjunta con funcionarios y otros sectores— dejó de convocarse el año pasado. “Existió un compromiso público para reactivar ese espacio, pero nunca se concretó. Desde entonces hubo una definición de no dar participación a nuestro sindicato”, afirmó.
La secretaria general también vinculó la quita de licencias con el sumario administrativo iniciado contra Albano por presuntas inasistencias injustificadas. Remarcó que la dirigente “estaba haciendo uso de una licencia gremial cuando se le imputaron esas faltas” y consideró que el procedimiento administrativo resulta incompatible con esa situación.
“El sumario y la decisión sobre las licencias forman parte de un mismo conflicto”, aseguró Mullally, quien calificó de “falso” el planteo oficial sobre la supuesta ausencia de tutela sindical. Advirtió, además, que se trata de un antecedente que “puede impactar sobre cualquier representación gremial” y resumió: “Lo que se busca es disciplinar a quienes cuestionan”.
Un sistema de salud “precarizado” y con fuga de profesionales
Más allá del conflicto sindical, Mullally describió el escenario crítico que atraviesa la salud pública provincial. Señaló salarios bajos, dificultades para cubrir cargos y una salida permanente de profesionales hacia el sector privado. “Hay trabajadores empobrecidos y una fuga de recursos humanos muy importante”, afirmó, al tiempo que indicó que los hospitales tienen cada vez más problemas para sostener guardias, servicios y reemplazos.
La dirigente describió un sistema con “niveles crecientes de precarización, maltrato al personal y dificultades para atraer y retener profesionales”, y advirtió sobre el desgaste que atraviesan quienes continúan trabajando en los hospitales públicos.
Respaldos que trascienden el gremio
En medio de este panorama, la conducción de ASSPUR destacó las muestras de apoyo recibidas en los últimos días por parte de otros gremios, organizaciones sociales y espacios de jubilados. Mullally consideró que ese respaldo se explica porque “la disputa excede a dos dirigentes y pone en discusión el lugar que tendrán las organizaciones sindicales dentro del sistema de salud provincial”.
La situación permanece en tensión, mientras el sindicato evalúa las acciones a seguir para defender sus derechos y recuperar espacios de participación en la política sanitaria de Río Negro.









