El Gobierno aceptó la renuncia del secretario de Infraestructura tras una semana atravesada por internas, cuestionamientos por bienes no declarados y el impacto del caso Adorni. La salida expone fricciones con el PRO y reconfigura el escenario político. Aún así, sostienen a Adorni,
El Gobierno nacional formalizó este domingo la salida de Carlos Frugoni de la Secretaría de Infraestructura, en un movimiento que se produce en medio de fuertes tensiones internas y en un contexto marcado por el escándalo que involucra al vocero presidencial, Manuel Adorni. Según trascendió, Frugoni habría presentado su renuncia el sábado, la cual fue aceptada 24 horas después por el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.
La figura de Frugoni había quedado en el centro de la escena tras una campaña mediática impulsada desde sectores vinculados a La Libertad Avanza, en medio de intentos por desviar la atención del caso Adorni. Sin embargo, lejos de contener el impacto político, su salida profundiza las señales de desgaste dentro del oficialismo.
El ex funcionario, que reportaba directamente al Palacio de Hacienda, mantenía además vínculos cercanos con el empresario Nicolás “Nicky” Caputo y, por extensión, con el ex presidente Mauricio Macri. En ese marco, en la Casa Rosada interpretaron que las revelaciones sobre presuntas propiedades no declaradas en Miami podían ser utilizadas para golpear indirectamente al líder del PRO, quien ha defendido reiteradamente el aporte de su espacio a la gestión de Javier Milei.
La desvinculación de Frugoni se concreta apenas días antes de la presentación de Adorni en el Congreso, donde deberá responder ante la oposición por sospechas de corrupción que han impactado en la imagen del Gobierno. En ese contexto, analistas consideran que la estrategia comunicacional oficial no logra revertir el efecto negativo del escándalo.
En paralelo, crecen las versiones sobre movimientos políticos del macrismo. Según publicaciones periodísticas, Macri habría comenzado a tejer alianzas tanto en el ámbito judicial como empresarial, con el objetivo de reposicionarse de cara al escenario electoral de 2027, en un contexto donde la crisis económica podría erosionar al oficialismo.
El trasfondo personal de Frugoni también sumó controversias. De acuerdo a versiones periodísticas, su patrimonio actual contrasta con dificultades económicas que habría atravesado en el pasado, incluyendo un fallido emprendimiento inmobiliario en Europa a mediados de los 2000. Estas inconsistencias alimentaron cuestionamientos sobre el origen de sus bienes y profundizaron el malestar en sectores de su entorno.










