Inicio / VALLE MEDIO / Escuela N°10: dos semanas sin calefacción y un “plan de contingencia” que llega tarde y deja más preguntas que respuestas

Escuela N°10: dos semanas sin calefacción y un “plan de contingencia” que llega tarde y deja más preguntas que respuestas

Tras la presión de las familias, Educación anunció horarios reducidos mientras se repara la caldera, pero después de 2 semanas sin clases. Sin embargo, la falta de precisiones sobre dónde se dictarán las clases y en qué condiciones alimenta el malestar de padres y madres, que cuestionan la demora y la aparente improvisación de las autoridades.

La crisis por la falta de calefacción en la Escuela Primaria N°10 sumó un nuevo capítulo y, lejos de transmitir tranquilidad, la respuesta oficial parece haber profundizado el descontento de buena parte de la comunidad educativa. Después de dos semanas de inconvenientes y de reiterados reclamos de padres y madres, recién ahora apareció un denominado “plan de contingencia” que, para muchos, llega tarde y sin definiciones concretas.

La novedad fue comunicada a través de un mensaje de WhatsApp difundido entre las familias. Allí se informó que, en conjunto con la coordinadora Valeria Andrade, la supervisora Fabiana López y las vicedirectoras Cristina Vásquez y Carolina Fernández, se elaboró una propuesta transitoria para garantizar la continuidad pedagógica mientras se repara la caldera.

Según el comunicado, a partir del martes 23 de junio se implementará un horario reducido: de 9 a 11:30 para el turno mañana y de 13:30 a 16 para el turno tarde. Sin embargo, el mensaje aclara que recién el lunes se informará en qué espacios funcionará cada grupo.

Y es precisamente allí donde aparece el principal foco de las críticas.

Porque si algo caracteriza a un verdadero plan de contingencia es la previsión. Se trata, justamente, de un conjunto de medidas diseñadas con anticipación para actuar de manera rápida y eficaz frente a una emergencia o situación que interrumpa el funcionamiento normal de una institución. En términos simples, el famoso “Plan B”.

Lo que cuestionan las familias es que ese “Plan B” apareció recién después de quince días de problemas y luego de que el malestar comenzara a hacerse visible públicamente. Más aún, el anuncio no responde las preguntas esenciales: dónde se dictarán las clases, si esos espacios contarán con calefacción y cómo se garantizarán condiciones adecuadas para alumnos y docentes en medio de una ola de bajas temperaturas.

La sensación predominante es la de una respuesta improvisada para contener el creciente enojo social más que la de una solución organizada y planificada.

“Es un poco indignante, porque igualmente no sé cuánto queda de clase, una semana, semana y media, dos como mucho, y empiezan las vacaciones. Hay que pensar también en los niños que recién empiezan con su alfabetización, que están aprendiendo a leer y escribir. Para ellos tres semanas sin clases es mucho tiempo”, expresó una madre a este medio.

La mujer también señaló su preocupación por los estudiantes que atraviesan etapas clave de su formación. “Los chicos que terminan séptimo necesitan reforzar contenidos para empezar la secundaria. Si no, es como que estamos cada vez más en decadencia con la educación. La verdad que no se entiende”, lamentó.

Las críticas también alcanzan a la dirigencia política local. Un padre cuestionó la ausencia de gestiones visibles durante las últimas semanas y señaló que recién cuando el conflicto tomó estado público comenzaron a aparecer respuestas.

“Leía una publicación del intendente Diego Ramello hablando de su gestión y realmente no lo veo intervenir ahora. Cuando salen los medios todos quieren aparecer, pero durante este tiempo los chicos estuvieron sin clases y nadie pensó en las familias que quizás no tienen recursos para imprimir actividades o tiempo para acompañar las tareas en sus casas”, sostuvo.

Además, planteó una pregunta que muchos comparten: por qué una institución educativa no contaba desde el inicio del ciclo lectivo con un protocolo claro para afrontar una situación de estas características.

“Eso debería estar planificado desde comienzo de año. Siempre tendría que existir un plan de contingencia. También deberían aclarar si las clases serán en la escuela sin calefacción o en otro lugar. Hay formas de buscar soluciones, pero no esperar dos o tres semanas para empezar a pensar qué hacer”, afirmó.

Otro padre cuestionó el temor de algunos sectores a exponer públicamente el problema.

“Cuando ya pasaron dos semanas y no hay una respuesta concreta, me parece que hay que hacerlo público. No se trata de faltarle el respeto a nadie, sino de defender lo que corresponde”, señaló.

Mientras tanto, la reparación de la caldera continúa sin fecha cierta. El lunes se conocerán nuevos detalles del esquema anunciado por Educación, aunque las dudas siguen siendo muchas más que las certezas.

Lo concreto es que los alumnos de la Escuela N°10 ya acumulan semanas de clases alteradas por una situación que, para numerosos padres, debió haberse previsto y resuelto mucho antes. Y mientras las autoridades prometen soluciones futuras, la realidad muestra una escuela sin calefacción en pleno invierno, un plan de contingencia tardío y una comunidad educativa que sigue esperando respuestas. La ironía es inevitable: si la caldera mantiene su ritmo actual, no sería extraño que termine enlazando esta emergencia con el inicio de las vacaciones de invierno.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *