La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) aprobó este jueves la resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, la cual exige el levantamiento de las sanciones que pesan sobre la isla desde hace más de seis décadas.
El pronunciamiento diplomático se produce en un contexto de extrema tensión bilateral y una aguda crisis de combustible en el país caribeño, derivada de nuevas y severas medidas coercitivas impulsadas por Washington a principios de año.
Un voto marcado por la presión diplomática
La iniciativa contó con el respaldo de 130 países. Sin embargo, la votación reflejó un cambio en la tendencia histórica: 17 naciones votaron en contra y 25 se abstuvieron. Esto representa un incremento de 10 votos negativos y 13 abstenciones en comparación con la votación de 2025.
El Gobierno cubano calificó este retroceso en los apoyos como “un despliegue inusitado” de Estados Unidos para restar fuerzas al proyecto de resolución. Desde 1992, la Asamblea General de la ONU ha aprobado de manera ininterrumpida documentos que exigen el fin de estas sanciones unilaterales, los cuales suelen gozar de un apoyo abrumador entre los Estados miembros. No obstante, al tratarse de decisiones de la Asamblea General, estas resoluciones no son jurídicamente vinculantes para Washington.
Escalada de tensiones y el decreto de enero
El voto en la ONU contrasta con la dura realidad que enfrenta Cuba tras la escalada de tensiones entre Washington y La Habana a inicios de 2026, un escenario que se agravó tras la reciente acción militar de Estados Unidos en Venezuela.
El punto de quiebre económico ocurrió el pasado 29 de enero, cuando el presidente Donald Trump firmó un decreto que autoriza la imposición de aranceles a las importaciones provenientes de cualquier país que suministre petróleo a Cuba. Para justificar la medida, Trump declaró el estado de emergencia nacional aludiendo a una supuesta “amenaza cubana a la seguridad nacional de EEUU”.
Asfixia energética y crisis humanitaria
En la práctica, el decreto ha exacerbado la histórica escasez de combustible en la nación caribeña. La falta de diésel y petróleo ha paralizado sectores vitales, afectando severamente la generación de electricidad, el transporte público, la producción de alimentos, la atención médica y el sistema educativo.
Desde La Habana, el Gobierno denuncia que Washington utiliza este “cerco energético” de manera deliberada para asfixiar su economía y hacer insoportables las condiciones de vida de su población.
La magnitud del aislamiento comercial impuesto por las nuevas sanciones se refleja en las cifras oficiales de suministros: en lo que va de 2026, a la isla solo ha logrado arribar un barco de origen ruso, cargando un donativo de 100.000 toneladas de crudo, una cifra que resulta insuficiente para sostener la demanda nacional y mantener a flote la infraestructura energética del país.
Con información de Sputnik










