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La COB acepta dialogar con el Gobierno, pero mantiene los bloqueos y crecen las críticas internas

La Central Obrera Boliviana se reunirá este miércoles con autoridades nacionales en la Casa Grande del Pueblo para abordar la crisis social y económica, aunque confirmó que las movilizaciones y bloqueos continuarán. Sectores campesinos acusan a la dirigencia sindical de haber cedido sin consenso y de abandonar el reclamo por la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

La Central Obrera Boliviana (COB) decidió abrir una instancia de diálogo con el Gobierno nacional este miércoles, sin levantar las medidas de presión que mantiene en distintos puntos del país. La determinación fue adoptada durante un ampliado de emergencia, donde también se aprobó una “conminatoria para la pacificación del país”.

El dirigente Mario Argollo explicó que la resolución fue consensuada entre los sectores participantes y que busca exigir una respuesta inmediata del Ejecutivo. “Se decidió, en consulta de todos los actores, enviar al Gobierno central una conminatoria para la pacificación del país, que tiene que ser atendida de manera inmediata, porque, así como trabajaron para viabilizar muchos decretos y aprobar leyes, tienen que ponerse a trabajar”, sostuvo.

Pese a la apertura de negociaciones, la COB ratificó la continuidad de las movilizaciones y bloqueos en todo el territorio nacional. En respuesta, el Gobierno convocó formalmente a los dirigentes sindicales a una reunión a partir de las 10:00 en la Casa Grande del Pueblo, con el objetivo de encontrar soluciones a los problemas que motivan las protestas.

El máximo ejecutivo de la central obrera defendió la decisión de acudir al diálogo y aseguró que las demandas sindicales fueron utilizadas con fines políticos. “Lastimosamente, se politizó nuestra movilización. En el ámbito político han mencionado que estábamos siendo subvencionados por sectores políticos”, afirmó.

Sin embargo, la determinación generó fuertes cuestionamientos dentro de las propias organizaciones movilizadas. Diversos sectores, especialmente campesinos, acusaron a la dirigencia de la COB de traicionar la lucha social al aceptar conversaciones con el Ejecutivo sin una consulta amplia y sin garantizar el cumplimiento de los acuerdos sindicales previos.

Las críticas apuntan además a que la conducción obrera habría relegado una de las principales demandas impulsadas por las bases: la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Esta situación profundiza las tensiones internas dentro del movimiento sindical y social, mientras el país continúa atravesando un escenario de conflictividad marcado por protestas, bloqueos y reclamos al Gobierno.

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