Mientras Tel Aviv celebró un récord mundial de reuniones de donantes, funcionarios y forenses palestinos reclamaron una investigación internacional por cuerpos devueltos sin órganos y denunciaron una larga historia de tráfico y extracción ilícita vinculada a instituciones israelíes.
El acto celebrado el 25 de enero en Tel Aviv, encabezado por el presidente israelí Isaac Herzog y presentado como una celebración de un supuesto “récord mundial” de donaciones de riñón, quedó envuelto en una fuerte controversia internacional tras las denuncias de autoridades sanitarias palestinas sobre posibles extracciones ilegales de órganos en Gaza.
El evento fue organizado por la fundación israelí Matnat Chaim y promovido como una demostración de altruismo y compromiso humanitario. Sin embargo, el Libro Guinness de los Récords solo reconoció la reunión multitudinaria en sí, y no la cantidad de donaciones de órganos anunciadas por Israel.
Denuncias desde Gaza
La reacción más dura llegó desde el Ministerio de Salud palestino en Gaza. Su director general, Munir al-Bursh, sostuvo que las cifras celebradas por Israel “plantean serias dudas sobre el origen de los órganos” y reclamó una investigación internacional independiente.
Bursh recordó que Israel mantiene desde hace décadas cadáveres palestinos en morgues y en los llamados “cementerios de números”, donde los cuerpos son enterrados sin identificación visible ni entrega inmediata a las familias. Además, denunció que varios cuerpos devueltos recientemente desde Gaza presentaban signos de tortura y de extracción quirúrgica de órganos, especialmente riñones.
Poco después de aquellas declaraciones, Israel entregó los restos de 54 palestinos al hospital Al-Shifa, en la ciudad de Gaza. Equipos forenses locales aseguraron haber encontrado indicios compatibles con intervenciones quirúrgicas post mortem.
Un historial que vuelve a escena
Las acusaciones no son nuevas. El artículo del portal The Cradle, firmado por Robert Inlakesh, recuerda que durante la Primera Intifada ya existían denuncias de extracción de órganos a palestinos fallecidos.
El caso más conocido salió a la luz en 2009, cuando el patólogo israelí Yehuda Hiss, exdirector del Instituto Forense de Abu Kabir, admitió públicamente que se habían extraído órganos de cadáveres palestinos sin consentimiento familiar. Aunque el gobierno israelí realizó una investigación interna, no hubo condenas penales severas contra los responsables.
La antropóloga estadounidense Nancy Scheper-Hughes, fundadora de la organización Organs Watch, afirmó además que Israel ocupó durante años un lugar central en redes internacionales de tráfico de órganos y turismo de trasplantes.
Dudas sobre las cifras del récord
El informe también cuestiona la magnitud del supuesto récord alcanzado por Matnat Chaim. La organización aseguró haber superado los 2.000 trasplantes, pero los datos públicos disponibles muestran que entre 2009 y 2022 había registrado alrededor de 1.277 procedimientos.
Según estadísticas oficiales israelíes, el total de trasplantes con donante vivo entre 2023 y 2025 fue de 923, lo que no alcanza para explicar de manera transparente cómo se llegó a la cifra celebrada en enero.
A esto se suma otro dato señalado por los críticos: solo alrededor del 14% de la población israelí está registrada como donante de órganos, uno de los porcentajes más bajos entre países desarrollados.
Reclamo de investigación internacional
Organizaciones palestinas y de derechos humanos sostienen que las denuncias actuales deberían ser investigadas por organismos internacionales independientes, especialmente por el contexto de la guerra en Gaza y la devolución de cuerpos en condiciones irregulares.
Hasta el momento, no se abrió una investigación internacional formal sobre las acusaciones recientes. Israel rechaza sistemáticamente las denuncias y las atribuye a campañas de desinformación y antisemitismo.
Sin embargo, el debate volvió a instalarse con fuerza: para los críticos, la celebración del récord de donación de riñones en Tel Aviv no puede desligarse de las denuncias históricas y actuales sobre el tratamiento de los cuerpos palestinos y la posible extracción ilegal de órganos durante el conflicto en Gaza.










